viernes 15 de mayo 2026

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
teorías desopilantes de taxistas y vecinos truchos

Testigos farsantes: Qué los lleva a declarar en causas de alto impacto

La mujer que dijo haber escuchado una discusión en el edificio donde vivía la adolescente está acusada por falso testimonio. Desde "El Cartonero" Báez al remisero del triple crimen de La Plata. Fabular puede ser algo peligroso.

Por Redacción Tiempo de San Juan
La Biblia, el primer libro en someterse a la imprenta, ya hablaba de testigos falsos –hoy considerados truchos– cuando dos hombres declararon contra el Mesías ante los sumos sacerdotes judíos, quienes lo entregaron a los romanos para crucificarlo. Dos mil años después, testimonios apócrifos de hombres y mujeres pululan en Tribunales.

El resonante caso de Ángeles Rawson incluyó al menos a tres de estos personajes: dos taxistas y una supuesta vecina de la víctima que fabularon increíbles historias por las que podrían caerle hasta diez años de prisión. Con los medios de comunicación de telón de fondo, el Estado no escatimó recursos en chequear cada una de estas pistas falsas: como cuando trasladó en horas de la madrugada a los 26 vecinos de Ravignani 2360 para declarar ante el juez.

Pocos después de que el caso Rawson estallara en cadena nacional, una mujer identificada como Beatriz Fuentes se contactó con periodistas de la señal de cable TN, a quienes les contó un extraño episodio que habría ocurrido en el edificio el lunes 10 de junio, cuando desapareció la adolescente. Por esas horas, se mantenía la hipótesis de un crimen intrafamiliar.

Esa charla entre los periodistas y la supuesta testigo fue grabada y llegó a manos de los funcionarios judiciales por medio del abogado del padre de la víctima, el ex fiscal Pablo Lanusse. La mujer fue ubicada en Caleta Olivia, al norte de la provincia de Santa Cruz. El lunes pasado, Fuentes declaró ante el juez Javier Ríos y la fiscal María Paula Asaro que había escuchado desde su departamento, el 2° A, una fuerte discusión en la planta baja entre la víctima, su madre y el padrastro.

La testigo aseguró haber visto al portero Jorge Mangeri bajar por las escaleras desde el tercer piso hacia el hall del edificio. En medio de los gritos, afirmó haber escuchado cómo metían a la adolescente en el departamento donde vivía la familia de la chica.

Fuentes se animó a precisar que la pelea tenía que ver con un supuesto abuso sexual de Sergio Opatowski hacia la menor de 16 años.

Tras escuchar parte de esta historia, el juez Ríos cortó la declaración testimonial y le imputó el delito de falso testimonio, luego de asentar que en realidad la mujer no vivía allí, sino que se disputaba la sucesión de un departamento de ese edificio y que residía en Caleta Olivia.

Además, Fuentes se contradijo varias veces y reconoció que, en realidad, había escuchado esa versión cuando estaba de paso en la terminal de micros de Comodoro Rivadavia.

El médico psiquiatra especializado en psicopatías y vínculos complejos Hugo Marietán explicó a Tiempo Argentino cómo funciona la cabeza de un fabulador: "Cuando una persona de estas características habla, lo hace desde su total convicción. Se cree su propio relato que puede resultar verosímil."

"Para colmo –continuó Marietán– hay un interés genuino tanto de la gente como de los investigadores en completar las piezas faltantes de este rompecabezas. Por eso, la justicia avanza con estas hipótesis hasta que las descarta por forzadas."

No menos descabellado fue el planteo de un taxista que se presentó espontáneamente a declarar que había ayudado a Mangeri a deshacerse del cuerpo de Ángeles. Este hombre recordó que en la tarde del día del crimen circulaba por Ravignani al 2300, cuando un pasajero lo detuvo y le dijo que debía llevar dos bolsas hasta el predio de la CEAMSE en Colegiales.

El chofer primero se negó porque no quería ensuciar el baúl, pero luego accedió ya que el portero habría ofrecido poner un plástico debajo de las bolsas. Como el taxista no podía hacer fuerza por problemas en su cadera, el imputado habría pedido ayuda a otros dos hombres que pasaban por el lugar.

Según consta en la testimonial, al llegar a la CEAMSE el portero le franqueó el ingreso y lograron pasar aunque el acceso estuviera prohibido. Una vez adentro, apareció un empleado de seguridad, con quien Mangeri habría intercambiado unas palabras.

Luego, el hombre sostuvo que le hicieron poner el auto de culata y que al abrir el baúl, todos percibieron que algo se movía desde el interior de una de las bolsas. Según el taxista, Mangeri argumentó que se trataba de un perro que había atropellado y les pidió a los empleados de la CEAMSE algo para rematarlo.

"Le trajeron una maza, de mango corto pero de martillo grande. Mangeri lo garroteó", señaló.
Por extraordinario que parezca el relato, antes de imputarle el falso testimonio, los investigadores chequearon estos dichos con los empleados de la CEAMSE, revisaron las imágenes de varias cámaras de seguridad y peritaron el taxi, un Volkswagen Polo. Incluso, fue sometida a pericias la aspiradora que habría utilizado el hombre para limpiar el baúl. La historia se derrumbó de inmediato.

Antes de denunciarlo penalmente, el abogado de Mangeri, Miguel Ángel Pierri, explicó: "Tengo 53 años de carrera y varios casos similares. Recuerdo que en el caso de María Marta García Belsunce apareció en Formosa una persona que dijo que la había matado a pedido del marido y cuando lo trajeron lo encerraron en un manicomio."

Para Marietán, "el peor enemigo del fabulador son los hechos. El taxista ni siquiera sabía dónde quedaba la CEAMSE". El psiquiatra considera que estos testigos truchos padecen de la "ilusión de la memoria" porque "consumen todo lo que se publica en los medios gráficos o televisivos y les brota la necesidad de sentirse protagonistas más allá de las consecuencias: el fabulador es coherente, pero se engolosina tanto que le agrega pormenores y cae en lo bizarro. Ahí es descubierto. Es muy común que aparezcan estos personajes que reconstruyen lo que los investigadores no pueden hacer por la falta de pruebas".

Esta causa también incluyó la versión de otro taxista que dijo haber trasladado a Mangeri en la noche del crimen. Dijo que lo notó muy nervioso y que sólo le pidió que lo trasladara unas cinco cuadras. De acuerdo a este testimonio se creyó que el portero había abandonado el cuerpo en un contenedor, pero el juez finalmente no incluyó esta declaración en el acta de procesamiento de prisión preventiva.
 
OTROS CASOS

Si de fabuladores se trata, Marcelo Tagliaferro se merece una mención. Se trata del remisero que fue considerado testigo clave del cuádruple crimen de La Plata. Este chofer tampoco se privó de desfilar por todos los canales de televisión.
Tagliaferro puntualizó que en la noche del 27 de noviembre de 2011, había trasladado a Marisol Pereyra hasta una casa de La Plata donde fueron muertas a puñaladas tres mujeres más, además de la pasajera. El hombre dijo que Osvaldo Martínez, el novio de una de las víctimas, le pagó el viaje porque Pereyra no salía de la vivienda.
La mentira del testigo estrella quedó al descubierto y llegó a integrar la lista de sospechosos. Ahora, el remisero enfrenta un proceso penal que avanza en la fiscalía a cargo de Ana María Medina, donde en los últimos días declararon dos periodistas platenses que remarcaron unas 60 contradicciones de Tagliaferro.

En octubre de este año se cumplirán diez años de la muerte de Rafael Báez, mejor conocido como "El Cartonero", quien saltó a la fama –y hasta escribió un libro– por ser considerado como el principal y único testigo del femicio de Alicia Muñiz, la pareja del ex campeón de box del mundo Carlos Monzón, ocurrido el 14 de febrero de 1988.

Durante el juicio en el que Monzón fue condenado, El Cartonero aseguró decir "la santa y pura verdad", al jurar que no iba a mentir ante sus creencias religiosas. Sin embargo, Báez terminó procesado por haber inventado una gran historia. Quizá, como el resto de los testigos cuestionados, debieron considerar que en varios tramos de la Biblia se aclara que "el testigo falso no quedará sin castigo". «
 
Belsunce
Un hombre que vivía en Formosa dijo que el viudo Carrascosa le había ofrecido dinero para asesinar a María Marta. Terminó en un manicomio.
 
Remisero
Tagliaferro complicó al karateca Martínez en la investigación por el triple crimen de mujeres en La Plata. La justicia le encontró 60 contradicciones.
 
Cartonero
Rafael Báez murió hace diez años. Dijo que era el único testigo que había visto cómo Monzón mató a Alicia Muñiz, en 1988. Fue procesado. Mintió. 
 
Los plantados

Además de los testigos fabuladores, en las causas penales abundan los testigos "plantados". Ellos pueden ser inducidos por las defensas de los imputados, o bien por la policía para desviar la investigación de un crimen.

Roberto Aníbal, quien murió en abril al explotar la casa que le alquilaba la DDI de Morón en el partido Moreno, era un conocido buchón de la Brigada de Investigaciones y financiaba a varios delincuentes de Hurlingham, principalmente dedicados a la piratería del asfalto.

Con una suculenta recompensa como meta, Aníbal brindó información sobre el secuestro y crimen de Candela Sol Rodríguez. Gracias a sus aportes, se detuvo a la mayoría de los imputados por el homicidio, pero unos meses después, la investigación se cayó como un castillo de naipes y los sospechosos fueron liberados. Nada era cierto.

Otro testigo plantado por la Bonaerense fue Carlos Redruello, quien al igual que Aníbal era informante de la policía y tenía antecedentes. Este delincuente se convirtió en la pieza clave para desviar la atención del crimen del fotógrafo José Luis Cabezas hacia la banda de "Pepita la Pistolera", cuyos integrantes fueron detenidos y luego liberados.

El caso de Tomás Santillán, el nene de nueve años que fue asesinado en 2011 en Lincoln, también incluyó a una testigo plantada que resultó ser un manotazo de ahogado para desligar del homicidio al padrastro, Adalberto Cuello, quien de todas formas fue condenado a perpetua.

Durante el juicio, Natalia Cabral, intentó vincular en el hecho a María Inés Márquez, entonces novia del imputado. Careo de por medio, la mujer reconoció que el padre de Cuello le había ofrecido una casa para que mintiera en su declaración.

(Fuente: Tiempo Argentino)
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
internaron a una nena de 12 anos por consumo de cocaina, marihuana y alcohol

Las Más Leídas

Ángel Acosta Sarmiento, el ahora condenado.
Encontraron a una mujer fallecida en el Barrio Manantiales
Los financistas sanjuaninos sospechados de la megaestafa Global Market seguirán en libertad
Quién era el ciclista fallecido en plena calle en Rivadavia
Imagen generada con  IA

Te Puede Interesar