Este domingo será un día clave para la población de Bariloche, que deberá definir a través de las urnas si desea o no revocar el cargo del suspendido intendente de la ciudad, Omar Goye, responsabilizado por el gobierno nacional y fuerzas oficialistas y opositoras del municipio y la provincia por los saqueos ocurridos en diciembre pasado.
Según establece la Carta Orgánica local, el referéndum tiene carácter obligatorio, y no estipula un piso de votos para que el sufragio sea legal.
“El electorado se pronunciará por sí, aprobando el tema sometido a Referéndum, o por no, rechazándolo; definirá en ambos casos la simple mayoría de los votos válidos. El cumplimiento del resultado del Referéndum Popular será obligatorio”, señala la ley.
De todas maneras, podría ocurrir que el número de votantes sea muy bajo y no revista suficiente legitimidad. Por eso, los partidos mayoritarios, fundamentalmente el Frente para la Victoria, comenzó una intensa campaña para que los ciudadanos concurran a las urnas.
Por su parte, el gobernador rionegrino Alberto Weretilneck, se anticipó a los resultados del referéndum del domingo al asegurar que “el pueblo” de Bariloche no quiere a Omar Goye como intendente.
Para Weretilneck, “hay una preocupación nacional por la gobernabilidad” de la localidad a la que el Ejecutivo provincial le reclama tanto (en recaudación de impuestos) y la ofrece tan poco.