opinión

La grasa de las capitales: Baldosón de Macri para Ricardo Arjona

En las mismas jornadas en las que Gioja inauguraba el nuevo Ventura Lloveras y CFK reabría Kraft, Macri presentaba su baldosón en homenaje a Ricardo Arjona. Como decía un catalán, cada quién es cada cual. Por Guido Berrini.
miércoles, 16 de mayo de 2012 · 11:01

Los modelos tienen su ética, y su estética. El modelo porteño las confirma cada día. Mauricio Macri, que irá a juicio oral por su propio watergate, inauguró un baldosón en el centro porteño (Córdoba y Callao) en homenaje a un artista que, se desprende su propia decisión de loarlo, ha de haber contribuido a las artes desde la música y la literatura. No se entiende sino el motivo del reconocimiento.

El masivo cantautor tiene así su sitio en la Capital de los argentinos, inmortalizado con un pedazo de mármol en el que está grabada la letra de una de sus canciones, señeras para lo que crean que sobre la buena poesía se edificarán las bases de un mundo mejor…¿no?

Para la inscripción se escogió la bonita página intitulada "Cómo olvidarme de Martha", canción dedicada a una stripper del barrio de Recoleta que, al parecer, ha dejado imborrables recuerdos en el alma del guatemalteco.

La canción, que de entrada, es cierto, no promete mucho desde el título, dice así:

Cantando en la calle Florida
un forastero en Buenos Aires
descubrí que la vida
es un juego de azar
donde pierde el que gana.

Por equipaje una mochila,
una guitarra y nos versos de Borges
fue aquella noche de luna
que una dama de azul
me pedía una de Silvio.

La complací con "rabo de nube"
correspondió poniendo en el sombrero
una propina en australes
con la misma que al rato
la invitaría un café.

Cómo olvidarme de Marta
aquella piba de la Recoleta
si me dejó un par de huellas
en el cuello y en la vida
cómo olvidarme de Marta...

Me fui de canchero en halagos
me fumigó con la mirada y me dijo
pibe tendrás que cuidarte
yo le dije: "¿de qué?"
ella me dijo: "de mi".

Un taxi la esperaba en la esquina
sin preguntar nos llevo a un sitio de strippers
le pregunte: ¿estás segura?
ella me dijo: "boludo aquí es donde laburo".

Estuve en Estambul y en El Cairo
en los Tepuy, en París y en Malasia
toda belleza fue poca
después de ver en la pista a Marta sin ropa.

Cómo olvidarme de Marta
aquella stripper de la Recoleta
si me dejó un par de huellas
en el cuello y en la vida
cómo olvidarme de Marta...

Me fui siguiéndola hasta Río
trabajamos en el mismo bar,
ella vendía su silueta
yo tocaba la guitarra
en una banda de blues.

Llegamos un día hasta México
yo cantaba en un bar de la zona rosa
y ella seguía con su anhelo
y era el de convertirse
en una gran modelo.

Le perdí las huella en las vigas
el Tío Sam le cambio hasta el carácter
y le agrego las manías
que iban desde el polvo
hasta las pastillas.

Cómo olvidarme de Marta
aquella stripper de la Recoleta
si me dejó un par de huellas
en el cuello y en la vida
cómo olvidarme de Marta...

La ultima vez que la vi
fue en un maldito estado de coma
le cante "rabo de nube"
reaccionó un instante y me dijo: "¿qué hacés?"

Cómo olvidarme de Marta
aquella stripper de la Recoleta
si además de mi amante
fue también mi mejor amiga
cómo olvidarme de Marta...

Las referencias a Borges y Silvio Rodríguez y sus obras, tan lejanas de las del cantautor en cuestión; el amarillo del auspiciante, tan del color de la obra del homenajeado; y la avenida escogida para el acto, no inspiran más que la reescritura de los versos del querido Horacio Ferrer, (sin baldosón en la ciudad del PRO, por supuesto): “¿No ves que va la luna, llorando por Callao?”.

Comentarios