gobernador emocionado

Paco inauguró sesiones, lloró y prometió diez días de Vendimia

Las lágrimas del gobernador de Mendoza llegaron cuando habló de inseguridad, el trabajo de menores, los accidentes de tránsito y el déficit habitacional. Prometió diez días de Fiesta y blanqueó su posición prominera.
martes, 01 de mayo de 2012 · 23:05
Este es al análisis que hizo del discurso de Francisco Pérez el diario digital Mendoza online.



No hay duda. Francisco Pérez quiere convencer que Mendoza tiene un “espíritu grande”. Lo dijo una, dos, tres y hasta 17 veces en su primer discurso como gobernador ante la Asamblea Legislativa. Es la misma frase que aparece en los carteles de promoción de Mendoza. No es una arenga política, sino un eslogan. La idea surgió no de una unidad básica colmada de militantes, sino de un estudio de marketing. Esa es justamente una de las características del nuevo Gobierno: tener aceitada la estrategia de comunicación y pulir los discursos para que nada sea improvisado, inclusive lo que parece espontáneo.

Pérez no se arriesgó a hablar más allá de lo que tenía guionado. Leyó, se trabó y sólo el llanto rompió algo el esquema. Algunos malintencionados aseguran que hasta ese sollozo estuvo planificado. En  5 meses de iniciada la gestión, Pérez  ha redundado en frases hechas por los estrategas publicitarios. Ahora, le llegó la hora de empezar a llenar de contenido político a esas estrategias.
 
Dependencia nacional...pero con autonomía
En su discurso Pérez no obvió su devoción al gobierno nacional, pero fue menos recurrente en el tema que otras veces. Sí habló del "modelo de país" en cada oportunidad que tuvo. Pero sólo nombró dos veces a la familia Kirchner. Una refiriéndose a Cristina por la "valiente" decisión de expropiar YPF y la otra a Néstor, a quien recordó por su primer discurso ante el Congreso.
Incluso a pesar de que cada tema estuvo enmarcado en la idea de "proyecto nacional", buscó marcar algunas distancias. "No somos una Provincia que bregue en solitario por incluirse en un panorama  político nacional, no somos un sector que tímidamente se arrima al centro de las  decisiones, nada más errado", dijo, tratando de explicar que no viaja a Buenos Aires sólo a recibir órdenes. "El reclamo de autonomía de los estados provinciales, la defensa de sus derechos y las posiciones tendientes a la protección o promoción de sus intereses son nuestros deberes irrenunciables", graficó luego.
 
Inseguridad, una palabra borrada y las lágrimas del dolor
El Gobernador no pudo obviar hablar de la violencia, uno de los temas más calientes de la realidad y que desde que asumió en el cargo fue parte de la agenda obligada. Pero lo hizo de manera estratégica a nivel discursivo: en ningún momento de los 90 minutos de monólogo pronunció la palabra inseguridad. Tampoco hubo cifras ni promesas de mejora sobre el tema.
 
En cambio, Paco apeló a cuestiones más sensibles para referirse al problema. Les habló a los familiares de víctimas del delito y para ello dejó de lado su rol de Gobernador para ponerse como padre.  Justamente fue el momento en que empezó a quebrarse y largó algunas lágrimas. "Me conmueve el dolor de una víctima a manos de delincuentes, o el de las víctimas de los cientos de accidentes viales en nuestra Provincia. Me conmueven  los barrios postergados y marginados... Es en estas situaciones en donde pido a Dios fuerzas, entereza a mi familia para  que nunca deje de acompañarme, para estar a la altura del dolor ajeno que se siente como propio". Así, para abordar temas complicados, Pérez apeló a algunos "incuestionables" como la familia y la mendocinidad.

Conciliador
Otra característica del discurso, y que lo diferencia de los anteriores gobernadores, es que no confrontó. A pesar de las quejas internas por la "herencia recibida", no hubo menciones a su antecesor Celso Jaque (ni negativas, ni positivas), quiza por el hecho de haber sido parte de esa gestión. Tampoco hubo críticas a la oposición y ni siquiera a los gremios con los cuales el Gobierno tiene conflictos. Tampoco cuestionó a los otros poderes del Estado.
Sólo apareció alguna señal de crítica a los medios al hablar de sus "editoriales", pero sin precisar. También mencionó que no responderá a los grupos que presionan por la minería, pero tambien sin indicar si se trata de quienes hacen lobby a favor o en contra de esa actividad.


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