entrevista

“El narcotraficante colombiano se siente seguro en la Argentina”

El jefe antinarcóticos de la Policía de Colombia asegura que los narcos de su país se establecen aquí porque “suponen que no van a tener mayores contratiempos”. “Es un refugio donde poder escapar”, define.
domingo, 29 de abril de 2012 · 13:31
Especialista en narcotráfico e inteligencia, el general Luis Alberto Pérez Albarán (52) –director Antinarcóticos de la Policía de Colombia– es un hombre que sabe muchas cosas. Entre ellas, hasta dónde decir y hasta dónde callar; hasta dónde admitir y hasta dónde no. Pero no duda en transmitir varias veces un concepto: “El narcotraficante colombiano se siente seguro en la Argentina. Para él es un lugar neutral, un refugio donde poder escapar”.

“El suyo es un país hermoso, amable, acogedor. Por eso es buscado por el narco como refugio ante el asedio de las autoridades colombianas y también de los delincuentes con los que tienen cuentas pendientes”, abunda Pérez Albarán, en una entrevista telefónica desde su país con Clarín.

¿Somos algo así como su residencia de descanso?

Exacto. En Argentina los narcotraficantes se alejan de todos sus problemas. Buscan un lugar donde pueden estar tranquilos e incluso desarrollar actividades lícitas. Ellos suponen que no van a tener mayores contratiempos.

Hay casos como el del colombiano Ignacio Alvarez Meyendorff (detenido en Ezeiza y a la espera de su extradición a EEUU) que fundó aquí varias empresas y está siendo investigado por lavado de dinero. No sólo vino a descansar...

Todo es posible, claro. Tendríamos que recurrir a un intercambio de información con las autoridades argentinas para colaborar en determinar cuáles de esos bienes pueden provenir del dinero de la droga. Aunque si se trata de una persona dedicada al narcotráfico, la suposición primaria debería ser que esos bienes provienen de allí.

En los últimos años en Argentina hubo vendettas entre narcotraficantes colombianos y se descubrió que muchos capos o sus familias estaban radicados aquí. ¿La Policía colombiana sabía esto?

El inconveniente que tenemos nosotros consiste en que ellos llegan a su país en muchos casos con identidades falsas. Eso les posibilita desenvolverse sin ningún problema. Sin embargo, nosotros no diríamos que estén utilizando Argentina como un sitio para establecerse como narcotraficantes. Le repito: Argentina es un país de refugio y no de asentamiento.

Pero periódicamente se descubren grandes cargamentos de cocaína colombiana a punto de partir, sobre todo a Europa o Africa, vía el puerto de Buenos Aires.

No es solo cocaína colombiana, también la hay peruana. Lo que ocurre es que, dentro del contexto internacional, Argentina es un país libre de narcotráfico. Por eso sus ciudadanos y mercaderías son objeto de controles menos severos que los colombianos. Entonces para un narcotraficante es mucho mejor hacer ese movimiento, aunque tenga que hacer mucha distancia hacia el sur, y asegurarse de que el cargamento llegue a destino. Pero esto tampoco ocurre todo el tiempo, tampoco es lo cotidiano.

Pérez Albarán estuvo en nuestro país la semana pasada para cerrar un curso de capacitación de la Escuela Regional de la Comunidad Americana de Inteligencia Antidrogas. Llegó a Buenos Aires pocas horas después del crimen de Jairo Saldarriaga, alias “Mojarro”, asesinado de cinco tiros el martes 17 de abril en pleno Barrio Norte.

“Mojarro” había entrado al país con una identidad falsa para ocultar su pasado: había sido jefe de sicarios del capo narco Daniel “El Loco” Barrera Barrera. Justamente unos días antes de su muerte, durante la Semana Santa –en el marco de la operación antidrogas “Luis XV”– la propia ex mujer de Barrera había sido detenida por lavado de dinero junto con la viuda de uno de sus principales colaboradores. Ambas vivían en Nordelta.

¿Usted relaciona el crimen de “Mojarro” con el caso “Luis XV”?

No, fueron episodios independientes. Saldarriaga era un sicario al servicio de la organización criminal de Barrera Barrera. De acuerdo a la información que tenemos, lo mataron por desavenencias dentro de la organización. Se hizo un ajuste de cuentas por algo que pasó internamente: un desacuerdo en algún reparto o una disputa por algún sitio. Definitivamente las hipótesis apuntan a que fue una venganza de Barrera Barrera.

¿Cree que a “Mojarro” lo mató un sicario colombiano?

Es posible, por la manera en que ocurrió. Para el narcotraficante la mejor manera de concretar la venganza era tenerlo en un lugar neutral, donde se sintiera seguro. Teniéndolo tranquilo en Buenos Aires, hicieron efectiva la deuda que había entre ellos.

El general Pérez Albarán no quiere hablar de “carteles”. Estos, dice, ya no existen en Colombia donde, remarca, solo quedan grupos de delincuentes mas pequeños: “Continúan con el negocio porque, hay que reconocerlo, es un negocio muy lucrativo”.

(Fuente: Clarín)

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