Guerra de industrias en Internet

Se cierra el cerco judicial sobre Cuevana

Tomás Escobar, el sanjuanino de 23 años que fundó el popular sitio de descarga de películas, afirma que su creación 'da pérdidas'
sábado, 17 de marzo de 2012 · 14:32

"Yo no hice nada malo..."

Tomás Escobar habla con el típico acento de los cuyanos. Desde San Juan, mientras dialoga con LA NACION, este chico de apenas 23 años observa como por televisión repiten la noticia de la denuncia judicial contra su creación , su "criatura", su magma súper popular llamado Cuevana. "A mis viejos trato de transmitirles tranquilidad, pero desde el desconocimiento de Internet ven las noticias y se sienten angustiados... Pero yo sé que no hice nada malo", reitera a quien se presenta como el enemigo número uno de la industria cinematográfica.

Como un reflejo de la alta velocidad de la Web, las fuerzas judiciales parecen coordinadas para terminar en todo el mundo con la informalidad de los sitios de descargas y reproducción de contenidos en Internet.

El contraataque llegó a la región con el foco puesto en el popular sitio para ver películas, Cuevanatv.com. El martes pasado, la policía de Chile detuvo al supuesto administrador del sitio en ese país, Cristián Alvarez, acusado de infringir las leyes que protegen los derechos de autor. Y, anteayer, el fiscal general de la Cámara del Crimen porteña, Ricardo Sáenz, inició una causa penal contra los responsables de Cuevana por violación a la ley de propiedad intelectual. El sitio, con 12 millones de usuarios únicos mensuales, está en la mira de la Justicia.

"Lo que puedo decirte es que me entero de todo por la prensa... por ejemplo que me entero que nosotros lucramos o que las donaciones que nos hacen algunos usuarios de 100 o 200 dólares son un gran negocio", dice apesadumbrado.

-¿Pero cuesta creer que Cuevana no sea un gran negocio?

-Estoy preocupado porque los denunciantes, que son muy poderosos, tergiversan las cosas para hacernos quedar como millonarios y es todo mentira. Si no, no estaría en San Juan viviendo como vivo. Hoy Cuevana va a pérdida...

La causa contra Cuevana se inició por la presentación de las cadenas norteamericanas Twentieth Century Fox, Disney, Paramount Pictures, Columbia, Universal City, Universal City Studios y Warner Bros, que denunciaron que a través de Cuevana se pueden bajar películas y series de su propiedad sin ninguna autorización. A esa investigación se sumó la denuncia de Telefé y también se incluye la demanda del grupo de Ted Turner que produce el programa 26 personas para salvar al mundo. La paradoja, según algunos rumores, es que entre esas 26 personas que iban a ser entrevistadas por el periodista Jorge Lanata aparecía Escobar, el joven creador de Cuevana.

-¿Cómo afecta la ofensiva judicial a un servicio tan popular como el que crearon ustedes?

-Nos afecta porque Cuevana nunca rechazó la postura de transformar el mercado junto con la industria, de la mano de acuerdos para converger en un nuevo modelo que los usuarios reclaman desde hace años. Siempre nos rechazaron y la respuesta es ésta...

-¿Los inquieta la detención del supuesto administrador de Cuevana en Chile?

-El caso de Cristián [Alvarez] es de película: lo mostraron y le dieron una exposición como si el pibe fuera el peor delincuente que sale esposado. Ese el mensaje que quieren transmitir. La realidad es que no lo tuvieron detenido ni una hora. Ya que estoy quiero transmitirle a Cristián que lo vamos a acompañar en todo. No creemos que la solución sea ir contra los usuarios.

-¿Cuál es tu percepción de esta batalla en Internet?

-Lo que están tratando de hacer es bloquear a los usuarios, pero de una manera desproporcionada porque los denunciantes son industrias multimillonarias que luchan contra pibes con su compu, como nosotros. Quieren ganar más todavía, pero no con un nuevo modelo como el que nosotros proponemos sino con su sistema arcaico.

-¿Y cómo reaccionará el usuario?

-Para el usuario esto es muy malo porque lo limitan, en lugar de brindarle más herramientas. Ellos ven a Internet como algo secundario de su negocio; ya sucedió con el VHS o el DVD, pero siempre ganó la tecnología... Cuevana lo único que hizo es evidenciar una falta de adaptación, un retraso enorme del mercado, de acuerdo con las necesidades y demandas de los usuarios de Internet.

HOLLYWOOD VS. SILLICON VALLEY

La ofensiva coincide con el encarcelamiento en Nueva Zelanda, por pedido del FBI y el Departamento de Estado norteamericano, del propietario del sitio Megaupload, Kim Schmitz o "Dotcom", acusado de piratería en enero pasado. Todas las denuncias partieron del conglomerado de industrias del cine y discográficas internacionales, precisamente cuando en los Estados Unidos se discutía el proyecto de ley Stop Online Piracy (SOPA). A pesar de que el polémico proyecto terminó enfriándose, como consecuencia de las quejas de millones de personas, repentinamente comenzaron a ocurrir procedimientos policiales y judiciales puntuales en diferentes países.

El grupo de hackers Anonymous, que atacó varias páginas de organismos oficiales en el mundo y subió a la red la discografía completa de Sony Music, además de un listado de films producidos por la firma entre los años 2000 y 2011, sufrió la imputación por piratería de unos 25 personas que supuestamente revisten en ese colectivo de hackers. Diez de ellos son argentinos. Ahora deberán enfrentar demandas judiciales por delitos que, si bien no prevén penas de prisión en el país, sobrellevan gastos y conflictos.

Como en una especie de guerra de dos mundos entre Hollywood y Sillicon Valley, el terreno de lo que muchos llaman "Internet libre" ha comenzado a transformarse en una superficie vidriosa. El fiscal que imputó a los propietarios de Cuevana -Tomás Escobar, Mario Cardosio y David Fernández- argumentó que el sitio, lejos de tratarse de un emprendimiento de jóvenes, es un gran negocio. Ahora un juez de instrucción deberá tomar medidas para corroborar las presunciones del fiscal. Una de las denuncias que investigó fue la que realizó Telefé contra Cuevana por la reproducción sin autorización de Algo habrán hecho (por la Historia Argentina), Clase Turista, Lo que el viento nos dejó, Los simuladores, y The Simpsons sin el permiso correspondiente.

Una cuestión llamativa es que muchos capítulos de The Simpsons, por ejemplo, pueden verse a través de YouTube, el servicio de videos de la megaempresa Google. Justamente, uno de los argumentos de sitios como Cuevana o Taringa! -también en la mira de la Justicia- es que ellos no almacenan contenidos sino que rutean a los usuarios hacia donde está aquello que buscan. El sistema, a grandes rasgos, no es muy diferente del que utiliza Google.

(Fuente: La Nación)

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