La ciudad de Posadas despertó invadida. La capacidad hotelera está desbordada. Escuelas y albergues, tomados por completo. En los restaurantes, sólo se escuchan voces femeninas. Como si se tratara de una gran plaga, 25 mil mujeres de todas las provincias del país irrumpieron en tierra colorada. Desde ayer a las ocho de la mañana, fueron llegando en micros, autos y aviones para participar del XXVII Encuentro Nacional de Mujeres, un evento que las convoca cada año, desde hace más de un cuarto de década, con el fin de realizar un diagnóstico sobre el estado de sus derechos. Aunque la agenda es amplia, este año, la mayor atención estará puesta en el tema trata y violencia de género. "Queremos dar a conocer la situación que vivimos, la naturalización de la violencia y los abusos sexuales", señalaron las organizadoras locales en la apertura de ayer.
El encuentro nacional consiste en tres días de debate y actividades. Aunque suele estar marcado por históricas tensiones, el formato es, en lo esencial, pluralista y horizontal. Cada una de las 25 mil mujeres elige el grupo al que ir, sin saber con qué se encontrará estando allí. Los 56 talleres abarcan temas tan diversos como trabajo, derechos sexuales y reproductivos, trata y explotación sexual, política y poder, anticoncepción y aborto, familia, violencia, salud, educación, hábitat y acceso a la tierra, entre otros. Quienes asisten son mujeres humildes, estudiantes universitarias, intelectuales o políticas de profesión, como las legisladoras María Elena Naddeo y María José Lubertino, y las diputadas Silvia Risco y Julia Perié. Mujeres que van con sus hijas adolescentes, con sus bebés o con sus propias madres. "Este es un modo de formarnos políticamente. Antes había muchos prejuicios sobre quiénes debían hacer política y si estos temas eran parte de esa agenda. Pero ahora sabemos que todos debemos participar. Y yo, como adulta mayor, también me siento convocada", rescataba Amanda Chividini, una mujer chaqueña de 78 años.
domingo 17 de mayo 2026





