A última hora del domingo se percibió un fenómeno que, si bien es propio de la naturaleza de nuestra cordillera, no deja de generar inquietud a ambos lados de los Andes. El volcán Tupungatito, un gigante activo situado en Chile, a pocos kilómetros del límite con Mendoza, registró un "enjambre sísmico" de más de 100 temblores en apenas unas horas, lo que obligó a las autoridades chilenas a emitir reportes especiales de vigilancia.
El macizo, ubicado específicamente en la comuna de San José de Maipo y a unos 75 kilómetros al este de Santiago de Chile, se encuentra en una posición geográfica crítica para Argentina, dada su extrema cercanía con la frontera.
Según informaron el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y Senapred de Chile, la actividad comenzó cerca de las 21:48 del domingo 1 de febrero, producto del fracturamiento de roca en el interior del volcán.
El sismo principal y la situación técnica
El evento que más se hizo sentir ocurrió exactamente a las 22:02 horas, alcanzando una magnitud de 3.3 con un epicentro localizado a poco más de 8 kilómetros de profundidad. A partir de ese momento, se sucedieron decenas de movimientos menores que mantuvieron en vilo a los sismógrafos durante gran parte de la noche.
A pesar de la seguidilla de temblores, las autoridades del país vecino han sido claras: el Tupungatito se mantiene en alerta técnica verde. ¿Qué significa esto para los argentinos, y especialmente para los mendocinos? Básicamente, que el volcán se encuentra en un estado de reposo o actividad base. En este nivel, cualquier manifestación —como sismos o fumarolas— suele afectar únicamente la zona inmediata al cráter, y una erupción probable solo se vislumbraría en un horizonte de meses o años.
Antecedentes que invitan a la precaución
Los especialistas recuerdan que el Tupungatito tiene un historial importante: su última erupción significativa, entre 1958 y 1961, provocó caída de ceniza del lado argentino, afectando directamente a Mendoza. El registro más reciente de actividad eruptiva data de 1986.
Entre los riesgos potenciales que señalan los expertos en caso de un evento mayor, se encuentran los flujos de lava, la proyección de fragmentos de roca y la formación de lahares, especialmente peligrosos debido a la presencia de glaciares cercanos que podrían derretirse ante un aumento de temperatura.
Monitoreo constante
Por el momento, el mensaje es de tranquilidad, pero de vigilancia absoluta. El Observatorio Volcanológico de Los Andes del Sur continúa con el monitoreo las 24 horas del día. Para quienes conocen la zona, el acceso al volcán es complejo, requiriendo incluso permisos especiales y largas caminatas desde sectores como Chacayar o "El Polvillo”.
Desde este lado de la cordillera, se espera que el enjambre sísmico sea solo un proceso natural de reajuste interno del volcán, un fenómeno que Senapred calificó como propio de su dinámica actual y que, por ahora, no representa un riesgo inmediato para la población.