El otorrinolaringólogo bahiense Juan Petrini, fue el centro de un escándalo en su ciudad tras un polémico posteo, en el que avisó que desde agosto no atendía más pacientes peronistas.
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SUSCRIBITEEl otorrinolaringólogo bahiense Juan Petrini, fue el centro de un escándalo en su ciudad tras un polémico posteo, en el que avisó que desde agosto no atendía más pacientes peronistas.
“Desde el 1° de agosto no se atenderán pacientes que simpaticen con el peronismo. Por dolencias con esa ideología, acercarse a un hospital público”, escribió el galeno.
Tras la publicación del insólito aviso, en redes sociales floreció el escrache.
En publicaciones posteriores, Petrini profundizó su discurso y dejó pedaleando la excusa con la que buscaría blanquearse más tarde: “Se trata de nuevas políticas para poder seguir sustentando el consultorio. Lamentablemente, nos vemos obligados a tomar decisiones drásticas para el mejor entendimiento con nuestros pacientes. Las consultas a partir del 1° de agosto de 2022 serán en forma particular”.
Pero Petrini no paraba, y agregó toda su perorata anti estado. Prometió recibos para aquellos que pudieran “lidiar con la burocracia de las obras sociales y prepagas”, y auguró que el improbable reintegro podría llegar con demoras que van de uno a tres meses en un país con un 6% de inflación mensual”.
“Si creen en Dios, recen así no se enferman”, concluyó.
La primera reacción fue la de la concejal de Bahía Blanca Gisela Ghigliani, quien escribió: “Esta es la captura de pantalla de un profesional (?) de la medicina de nuestra ciudad. Es odio, es discriminación, ausencia absoluta de ética y negación del juramento hipocrático”.
Y continuó: “¿Mañana será la religión? ¿Etnia? ¿A quién amamos? ¿Con quién dormimos? Inmundicia pura”.
Con la polémica desatada, el médico salió en un medio local a explicar que todo había sido una broma, pero era tarde. El escrache se hizo sentir, aunque también hubo quienes salieron a bancar la repudiable decisión.
