Un ambicioso proyecto ferroviario trasandino vuelve a tomar impulso y coloca a San Juan como una pieza clave de un corredor bioceánico que busca unir el Atlántico con el Pacífico. La iniciativa, que demandaría una inversión estimada en US$ 4.000 millones, apunta a conectar Argentina y Chile mediante un sistema ferroviario moderno que revolucionaría la logística, el comercio y el desarrollo productivo del oeste del país.
Impulsado por el gobierno nacional, el plan tiene como eje la región de Cuyo, donde se proyecta la recuperación y ampliación de trazas históricas para generar una nueva vía de transporte de cargas hacia puertos chilenos estratégicos sobre el océano Pacífico. En ese esquema, San Juan aparece como un nodo fundamental, al quedar integrada al recorrido que conectaría el centro del país con el sur de Mendoza y, desde allí, con Chile.
Según los lineamientos en análisis, el proyecto contempla reactivar sectores de las líneas San Martín y Sarmiento, lo que permitiría vincular territorio sanjuanino con el sur mendocino, a la altura de Malargüe. Desde ese punto, una segunda etapa prevé el cruce de la cordillera por el paso Planchón–Vergara, para luego extender las vías hasta la región chilena del Maule y lograr salida directa a puertos como San Antonio.
El impacto para San Juan sería significativo. Además de mejorar la conectividad regional, el tren bioceánico potenciaría el transporte de minerales, productos agrícolas e insumos industriales, reduciendo costos logísticos y fortaleciendo la competitividad de las exportaciones. La provincia, con fuerte perfil minero y productivo, se vería beneficiada por un sistema de cargas más eficiente y con acceso directo al Pacífico.
El proyecto también incluye un ramal estratégico desde General Alvear hasta Vaca Muerta, en Neuquén, pensado para el traslado de gas, petróleo y recursos vinculados a la minería, como el litio. Esa conexión reforzaría el carácter federal del plan y consolidaría a Cuyo como un corredor clave para el desarrollo energético y minero del país.
Si bien aún no hay plazos definidos para el inicio de las obras, la iniciativa ya forma parte de la agenda nacional y regional. Autoridades provinciales y legisladores coinciden en la necesidad de avanzar con estudios técnicos y acuerdos binacionales que permitan reactivar el espíritu del histórico Ferrocarril Trasandino, que funcionó entre 1910 y 1984. De concretarse, el regreso del tren no solo uniría Argentina y Chile, sino que pondría a San Juan en el centro de una de las obras de infraestructura más importantes de Sudamérica.