El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles la destitución de la fiscal general Pam Bondi, quien será sustituida de manera interina por el hasta ahora fiscal general adjunto, Todd Blanche. Aunque el mandatario calificó a Bondi como una "gran patriota" y una "amiga leal", diversos medios señalan que la decisión responde a una creciente frustración en la Casa Blanca por su gestión en casos críticos.
Un relevo marcado por tensiones internas A través de su red social Truth Social, Trump aseguró que Bondi "realizó una labor extraordinaria" supervisando una ofensiva contra la delincuencia y que ahora pasará a ocupar un cargo en el sector privado. Sin embargo, fuentes cercanas al Gobierno indican que el presidente estaba insatisfecho con el manejo de los archivos del pederasta Jeffrey Epstein, asunto que Bondi intentó cerrar sin éxito aparente.
Además, la Fiscalía ha enfrentado recientemente una serie de reveses judiciales al intentar imputar a figuras que el presidente ha cuestionado públicamente, como la fiscal general de Nueva York, Letitia James, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y varios legisladores demócratas.
El ascenso de Todd Blanche El nuevo fiscal general en funciones, Todd Blanche, de 51 años, es una figura de máxima confianza para el mandatario. Antes de su cargo actual, Blanche fue el abogado personal de Trump en casos de alto perfil, incluyendo el de los pagos a la actriz porno Stormy Daniels, y ha defendido a aliados cercanos como Rudy Giuliani.
Posibles sucesores permanentes Pese al nombramiento interino de Blanche, ha trascendido que Trump ha discutido en privado la posibilidad de nombrar a Lee Zeldin, actual administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), como sustituto definitivo. Zeldin, a quien el presidente ha descrito como su "arma secreta", es considerado uno de los favoritos para asumir el liderazgo del Departamento de Justicia en el futuro próximo.