Tras el anuncio de que ahora será más fácil importar acero, aluminio y otros productos, a un precio más barato que el que se consigue en el país, constructores e industriales sanjuaninos analizaron los efectos que tendrá la medida en San Juan.
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SUSCRIBITEEmpresarios constructores analizaron que el fin de las restricciones al ingreso de acero abaratará costos en varios rubros. Hay reparos en industriales.
Tras el anuncio de que ahora será más fácil importar acero, aluminio y otros productos, a un precio más barato que el que se consigue en el país, constructores e industriales sanjuaninos analizaron los efectos que tendrá la medida en San Juan.
La semana pasada el gobierno Nacional anuncio la flexibilización de las importaciones de acero a través de la modificación del reglamento técnico para importar este insumo para la construcción. Además, dispuso que el 31% de las importaciones de acero ya no tendrá intervenciones, que se tomarán como válidas las certificaciones internacionales que tengan los proveedores y que las certificaciones locales se realizarán una vez cada dos años.
En San Juan las empresas constructoras consideraron que se trata de una “buena noticia” y aunque esperan la reglamentación para analizar los efectos reales, ya estiman que bajarán considerablemente los costos en la construcción de viviendas, plantas industriales y algo que se viene con fuerza en la provincia, el montaje de plantas en minería.
Julián Rins, uno de los directivos de la delegación local de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) consideró incluso algunos proyectos industriales postergados en San Juan volverían a estar sobre la mesa.
Mientras aquí cuesta 1.600 dólares la tonelada de acero, en el resto de la región (Brasil, Uruguay Chile) se paga entre 900 y 1.100 dólares; y en Estados Unidos se paga a 800 dólares.
“Definitivamente va a bajar el costo de la construcción si esto se materializa” dijo Rins, y detalló que bajarán los precios de la carpintería de aluminio, las estructuras metálicas con que se construyen los galpones e industrias, y todas las obras de arquitectura y viviendas.
“Todo lo que lleve hormigón armado va a bajar por lo menos a la mitad” dijo. Y sostuvo que esto beneficia especialmente a una zona sísmica como San Juan donde la construcción de un edificio lleva el doble de acero por metro cúbico en las estructuras que uno en Buenos Aires o en Córdoba.
Otro insumo que incide mucho en las viviendas son las aberturas sobre todo ahora que las empresas constructoras han cambiado la madera y metal, por el aluminio, debido a su practicidad y prestaciones. “Te cruzabas a Chile y la carpintería de aluminio era de muchísima mayor prestación, más pesadas y son más baratos”, explicó el empresario.
Un dato que no pasa desapercibido en esta provincia es que la apertura de las importaciones de acero beneficia al sector minero. No solo la planta de la mina, que es toda de metal; sino también todas las plataformas de hormigón donde van todas las bases, llevan acero en la zona de construcción.
En CAMARCO recuerdan la reunión con directivos del proyecto Josemaría antes de la pandemia, donde el alto costo del acero en Argentina fue la preocupación central de la minera Lundin. “En aquel momento ellos habían analizado que era imposible importarlo de otro lugar, porque obviamente; tiene muchísima incidencia el acero en la construcción de una mina”, recordó Rins.
Además de la minería, suenan proyectos que podrían reflotarse como por ejemplo una ampliación de la planta de medicamentos que la empresa Raffo tiene en San Juan. El proyecto para agrandar el laboratorio está congelado desde el año pasado, porque en Argentina vale el triple que hacerlo en Paraguay. ¿Y decidieron hacer la ampliación en Paraguay?, se le consultó a Rins. “No, no; están en stand-by". ¿O sea que podría reflotarse esa inversión?: “Lo están analizando, y esto del acero, te aseguro que cambia drásticamente la ecuación”, contestó.
En la Unión Industrial de San Juan (UISJ) coincidieron en que una vez que esté instrumentada la medida nacional, bajarán los costos de construcción en San Juan, pero también advirtieron otro impacto negativo.
“Hay que analizar por qué está más caro el acero en el país, y es porque el costo impositivo de fabricar aquí es mucho mayor al de producir en otro país. Entonces, si la medida para solucionar eso es abrir importaciones, va a generar un alivio en el costo corto y mediano plazo, pero también un dolor de cabeza generando muchos despidos y cierres en el mediano plazo”, analizó Ricardo Palacios.
Para el presidente de la UISJ, antes de abrir las importaciones se tendrían que haber solucionado problemas estructurales dentro del país, tales como la carga laboral y todo tipo de impuestos, plasmados en la Ley Pyme que impulsa la Unión Industrial Argentina. “Generar las condiciones para que la industria sea competitiva”, deslizó.
El fin de las restricciones a la importación de aceros y aluminios fue anunciado el jueves pasado. Las empresas siderúrgicas argentinas –Techint, Aluar y Acindar- sabían de la movida, y están advirtiendo de que China representa una amenaza importante y que son varios los países de la región que están aplicando medidas antidumping y subiendo aranceles para evitar el ingreso de productos a precios viles. En CAMARCO informaron que la tonelada de acero chino ronda los 600 dólares.
