En el comercio sanjuanino se desató una polémica por el Día del Padre. Es que desde la Cámara de Comercio de San Juan han solicitado a la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) adelantar la fecha de celebración al 14 de junio. Sin embargo, desde la Cámara de Comerciantes Unidos se oponen a la iniciativa debido a que no les parece una medida acertada ni beneficiosa para el sector en este momento.
Ante la proximidad del Día del Padre, prevista para el 21 de junio, desde la Cámara de Comercio advirtieron que no sería favorable para la actividad, ya que lo consideran un "obstáculo logístico y económico" al caer la tercera semana del mes.
El presidente de la CCSJ, Hermes Rodríguez, explicó que el principal motivo del reclamo es la disposición de los feriados nacionales en el almanaque. Según advirtió, si se respeta la fecha oficial, la semana anterior al Día del Padre quedaría prácticamente interrumpida a la mitad.
Al impacto negativo de tener menos días hábiles para las ventas se suma una complicación financiera. Si el Día del Padre coincide con el domingo 21, los comercios tendrían que abrir sí o sí el sábado 20 de junio, pese a ser feriado nacional, para no perder el último día fuerte de compras. Esto obligaría a los comerciantes a afrontar costos operativos muy elevados, como el pago de la jornada doble a los empleados, en un contexto donde la rentabilidad ya está al límite.
Sin embargo, desde la Cámara de Comerciantes Unidos salieron al cruce de la iniciativa presentada por la Cámara de Comercio de San Juan (CCSJ) y manifestaron un rechazo rotundo a la idea de adelantar la celebración. "No nos parece una medida acertada ni beneficiosa para el sector en este momento", señalaron de manera directa.
A diferencia del planteo de la CCSJ, la entidad propone mantener la fecha original y diseñar una estrategia que aproveche el fin de semana largo. La alternativa que defienden consiste en trabajar a pleno el viernes 19 y el sábado 20 de junio (pese a ser feriado nacional) para captar el fuerte caudal de compras de último momento, y trasladar el descanso del personal al lunes 22 de junio, un día en el que el movimiento comercial decae naturalmente.
Según explicaron, la lógica detrás de esta postura busca defender el nivel de facturación: adelantar el festejo implicaría "achicar" el mes y perder el impulso económico de la segunda quincena. En cambio, sostienen que abrir el viernes y el sábado garantiza que las familias tengan los días clave para comprar los regalos, permitiendo a los locales sostener las ventas mediante promociones fuertes que cuiden la economía familiar sin resignar actividad.