Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la caída de la economía argentina será del 1,6%, continuará la alta inflación, y hay serios riesgos de una devaluación brusca, más allá de la que se produce mes a mes por la caída del poder adquisitivo del salario frente a los incesantes aumentos.
La OCDE advirtió que “las escasas reservas de divisas, las restricciones monetarias y los grandes volúmenes de bonos del Banco Central en un contexto de inflación y tasas de interés al alza podrían provocar una devaluación de la moneda, una espiral inflacionaria y la incapacidad de cumplir los objetivos fiscales", advirtió la organización.
Si bien en 2024 la actividad económica se recuperaría haya un 1,1%, será la que menos crecerá en la región, sólo superada por Chile con una leve contracción del 0,1%. La inflación, por otro lado, rondará el 106%.
"El mercado laboral mejoró, pero se espera que la próxima recesión traiga una caída del empleo. Las exportaciones están padeciendo las consecuencias de la grave sequía registrada en 2023, pero se recuperarán en 2024", agregó la OCDE.
La caída de la inversión y el consumo, el organismo la atribuye a "los estrictos controles de capital y la incertidumbre política ante las elecciones de octubre de 2023”.
"Cabe esperar que el gasto público disminuya durante 2023, a medida que se reduzcan los subsidios a la energía y el cumplimiento de los objetivos fiscales exija una mayor contención del gasto", sumaron en el estudio.
"La sequía, a su vez, provocará una fuerte caída de los ingresos por impuestos a la exportación, lo que podría elevar el déficit fiscal", alertó el informe sobre los países de América Latina.
El documento consideró que, si bien el Banco Central "elevó la tasa de interés 13 veces desde principios de 2022, hasta alcanzar el 97%, lo que alivió las presiones sobre el tipo de cambio, también sostiene que son necesarias nuevas subas en 2023 en vista del repunte de la inflación".