Con la llegada de las altas temperaturas, muchos conductores notan que la aguja del tanque de combustible baja más rápido de lo habitual. Este aumento en el consumo no es casualidad; el calor afecta la eficiencia del motor y nos obliga a depender más del aire acondicionado.
Afortunadamente, adoptar hábitos de conducción eficientes y realizar ajustes sencillos puede marcar una gran diferencia en tu economía. Aquí desglosamos tres claves fundamentales para combatir la evaporación, el sobreesfuerzo del motor y el gasto extra de combustible durante el verano.
Tip 1: Usá el aire acondicionado de forma inteligente
El uso intensivo del climatizador es el principal responsable del incremento de consumo con el calor, pudiendo reducir la eficiencia del combustible hasta en un 25% en trayectos cortos. Sin embargo, hay una forma de usarlo sin arruinarse.
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Ventilá antes de encender: Al subir a un auto que ha estado bajo el sol, el aire interior está extremadamente caliente. Antes de encender el aire acondicionado (AC), bajá todas las ventanillas por uno o dos minutos mientras conducís a baja velocidad. Esto expulsa rápidamente el aire caliente acumulado.
Ajustá la temperatura ideal: Una vez ventilado el vehículo, subí las ventanillas y encendé el AC. Evitá ponerlo al mínimo ("LO"). Lo más eficiente y saludable es mantenerlo en un rango de 22° a 24°. Bajar excesivamente la temperatura fuerza el compresor al máximo, disparando el consumo.
Mejor AC que ventanas abiertas en ruta: Aunque en la ciudad y a baja velocidad abrir las ventanillas es buena opción, a más de 80 Km/h, la resistencia aerodinámica que genera tenerlas bajadas consume más combustible que usar el aire acondicionado de forma moderada.
Tip 2: Optimizá el estacionamiento y carga de combustible
El calor no solo afecta al motor, sino directamente al combustible. La gasolina es un hidrocarburo que se evapora más rápidamente con las altas temperaturas, y su densidad también se ve alterada.
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Estacioná a la sombra: Siempre que sea posible, estacioná tu vehículo bajo techo o a la sombra. Un coche menos caliente requerirá mucho menos tiempo y esfuerzo del AC para enfriarse, ahorrando combustible. Además, protegerá la pintura y el interior.
Cargá nafta en horas frescas: El combustible es más denso cuando está frío. Para asegurarse de obtener más combustible por el mismo volumen (y reducir la evaporación en la estación), es recomendable llenar el tanque a primera hora de la mañana (antes de las 10:00) o a última hora de la tarde (después de las 18:00).
Ajustá el tapón del tanque: Asegurate siempre de cerrar correctamente el tapón del tanque de combustible. Un tapón flojo o mal sellado permite que los vapores de la gasolina se escapen al ambiente, lo que se traduce en una pérdida directa de rendimiento y dinero.
Tip 3: Conducí con suavidad y revisá la presión de sus neumáticos
Una conducción brusca y un vehículo mal mantenido obligan al motor a trabajar más, un problema que se agrava con el calor que ya reduce su eficiencia.
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Adoptá la conducción eficiente: Evitá las aceleraciones bruscas y los frenazos repentinos. Buscá mantener una velocidad constante y usá la inercia del vehículo (freno motor) para detenerse. La conducción suave no solo es más segura, sino que puede reducir su consumo hasta en un 20%.
Verificá la presión de las ruedas: Este es un hábito simple y económico. Los neumáticos con baja presión aumentan la resistencia a la rodadura. Conducir con una presión 0,5 bares por debajo de la recomendada por el fabricante puede aumentar el consumo entre un 2% y un 4%. Revisá la presión al menos una vez al mes.
Revisá filtros y lubricante: Un motor bien mantenido es un motor eficiente. Un filtro de aire sucio obliga al motor a esforzarse más. Asimismo, el uso del lubricante adecuado reduce la fricción interna, un factor clave para mantener la eficiencia ante el estrés térmico del verano.