La situación es compleja: aunque se cosechó el menor volumen de uvas de la historia registrada puede llegar a sobrar vino, con el impacto negativo que eso produciría en los precios. Esto es porque siguen descendiendo las tanto las exportaciones como las ventas al mercado interno, y el desánimo y preocupación está ganando a viñateros y bodegueros locales.
El Instituto Nacional de Vitivinicultura informó la semana pasada que las exportaciones de vinos cayeron 29% desde el mes de enero a mayo. Al mosto le fue peor porque bajó un preocupante 61,2% en el mismo lapso. Las bajas se explican principalmente por un dólar bajo, y por la situación macroeconómica del país que hace que los productos nacionales no sean competitivos en el exterior.
En el mercado interno también siguen los descensos, y el anticipo del INV para el mes de abril indica que bajó 11,6% el consumo de vinos. En este caso, el motivo es por la caída del poder adquisitivo de la gente y que el vino no es un productor de primera necesidad.
Los referentes del sector están desilusionados, y muy preocupados por estos factores que van a condicionar la situación del sector y los obligará a marcar otro ritmo. Es que de continuar el ritmo de ventas como en los últimos 12 meses, el stock técnico de vinos para el año próximo puede llegar entre 5 a 8,5 meses de despachos. Teniendo en cuenta que un equilibrio razonable sería de 4 meses, esa proyección indica que sobraría mucho vino.
Qué dicen en el sector
“En las bodegas de vino de traslado los precios han bajado, la cadena de pagos se ha ralentizado y no vemos ninguna señal que indique alguna reactivación. La verdad es que la desesperación nos está ganando”, dijo Gustavo Samper, desde la Cámara Vitivinícola de San Juan. “Ahora la proyección es que va a sobrar vino, por como vienen los números de mercado interno y externo”, agregó.
Pablo Martin, desde la Mesa Vitícola que reúne a viñateros; mencionó al igual que el resto, que se desvaneció la esperanza en el dólar agro que lanzo la Nación. “Con tantas restricciones fueron muy pocas las empresas que han podido utilizarlo. Y mientras tengamos un dólar oficial desactualizado, el sector seguirá perjudicado”, aseguró el productor. En este momento el sector vitivinícola desarrolla la poda de viñedos, con la ilusión de que el año próximo el clima ayude y se cosechen más uvas a un precio razonable. Este año es diferente: “El tipo de cambio no se actualizad, el problema hídrico sigue y no cae nieve en la cordillera. En verdad el sector está desilusionado y con pocas ganas de invertir”, dijo Martín.
Eduardo Garcés, desde la Federación de Viñateros; coincidió en remarcar la situación preocupante. “Los viñateros estamos desanimados, el dólar agro fue un verso y hay riesgo de sobre stock de vinos”, sentenció.
Juan José Ramos dijo que en su entidad preocupa en particular lo que está sucediendo con la caída de exportaciones de mosto. “Es que si sobra mosto impacta luego sobre las existencias de vinos. Por eso seguimos insistiendo al gobierno nacional que mejore la paridad cambiaria”, indicó el presidente de la Asociación de Viñateros Independientes. El dirigente consideró que, si mejoran un poco las exportaciones en general, el stock de vinos para el año 2024 podría ser equilibrado, y no tan desesperante para el sector vitivinícola. Habrá que esperar lo que suceda de aquí a fin de año, en medio de un contexto macroeconómico y político difícil.