El juicio de YPF y el fallo reciente de la jueza Loretta Preska en Nueva York que asestó un duro golpe al país tiene una trama jugosa que se inició en el 2012 y que involucra a la familia bancaria Eskenazi, su relación con el kirchnerismo y el papel de Kicillof.
El fallo de la jueza Preska que resolvió sobre la entrega del 51% de las acciones de YPF a los demandantes –-el fondo Burford Capital- como parte de pago, es multimillonario y la mayor demanda que enfrenta Argentina. Su historia se remonta al segundo gobierno de Cristina Kirchner.
Fue cuando se decidió estatizar la petrolera que había sido privatizada en 1993, y el Estado argentino a través de los funcionarios Julio De Vido y Axel Kicillof se quedó con el 51% del paquete accionario de la petrolera YPF.
La expropiación
En aquel entonces, la firma en manos mayoritarias de la española Repsol fue expropiada y posteriormente indemnizada con 5.000 millones de dólares por el gobierno kirchnerista. Pero los funcionarios argentinos ignoraron a los accionistas minoritarios de YPF que eran el grupo Petersen, propiedad de la familia Eskenazi.
El grupo empresario había sido "invitado" a entrar a YPF durante el kirchnerismo, pero sin poner un peso, ya que las acciones las iban a pagar con futuras utilidades de la propia empresa.
Fue así que Enrique Eskenazi y su hijo Sebastián que eran socios en la provincia de Santa Cruz del Banco de Santa Cruz y en esta provincia del Banco San Juan se quedaron con el 25% de YPF. Repsol le vendió al grupo Petersen un porcentaje de acciones que fueron pagadas con créditos bancarios y con créditos de la propia Repsol, que iban a ser devueltos luego con los dividendos de la propia YPF.
Pero cuando se hizo la expropiación, el Estado no les pagó un peso a Petersen, sin respetar el derecho de los accionistas minoritarios que estaban protegidos por el estatuto de la empresa. Ese olvido es el que en el caso de YPF terminará costando unos 16.000 millones de dólares, el triple de lo que se pagó por la expropiación.
La frase de Kicillof
En aquel momento, hace 13 años, el entonces ministro de Economía y a cargo junto a Julio De Vido de la estatización de la petrolera estatal; concluyó que era “de tarado” y “estúpido” respetar el estatuto de YPF para pagarle la expropiación también a los Eskenazi.
Más de una década después, la jueza Preska usó aquellas palabras del actual gobernador bonaerense para fundamentar la conclusión de que el Estado ignoró deliberadamente las reglas internas que protegían a los accionistas minoritarios.
La familia Eskenazi, dueña de Petersen Energía Inversora SAU y Petersen Energía SAU, dos empresas españolas a través de las cuales ingresaron a YPF, quedaron endeudadas tras la estatización y si bien no hicieron juicio al gobierno argentino, entraron en quiebra en España y vendieron el juicio a un fondo especializado en pleitos internacionales: Burford Capital.
Hoy en día, ese fondo es el que ganó el juicio al Estado argentino y el que estaría por embargar hasta la "última gota de petróleo".
Esa maniobra absurda no es responsabilidad solo de Cristina, Kicillof y De Vido: la expropiación de YPF fue aprobada por el Congreso con apoyo casi total, tanto del oficialismo como de la oposición.
Malestar nacional
Esta mañana el jefe de Gabinete, Guillermo Francos; recordó que cuando el gobierno argentino resolvió expropiar YPF se lo nombró interventor a Julio De Vido y vice a Axel Kicillof. Entonces ellos durante unos días manejaron la empresa, justo cuando entró la ley al Congreso de la Nación por la que se expropian las acciones de YPF.
“Una cosa rara", dijo Francos a Infobae. “Primero le venden acciones a Petersen, que la compra con dos sociedades, una en Australia y la otra en España. Y después de pronto se expropia la empresa. Por supuesto. Petersen, que no cobraba dividendos, quiebran sus empresas en España y en Australia. Y los bancos y Repsol, que tenían prenda sobre las acciones, se van quedando con las acciones. Finalmente, le venden los derechos de juicio al fondo Burdford, que le dice te compro el derecho y me quedo con el 70% del éxito y te dejo a vos el 30%. Otra trama rara también, que deja mucha sospecha. ¿Sabe cuánto pagó? 15 millones de euros por un juicio que ahora le otorga 16 mil millones. Toda una locura”, aseguró el jefe de gabinete.
Una tajada
En efecto, Burford ofertó 15 millones de euros por comprar el juicio de los Eskenazi, a lo que se le debe sumar el 30% del monto final que se pague en el marco del proceso. El diario La Nación se preguntó esta mañana: ¿podrán los Eskenazi recibir algo de dinero de esta millonaria paga que debería hacer el país cuando la sentencia esté firme?
En principio, ese 30%, que en caso de que se confirme el monto actual sería US$5100 millones, se destinaría para pagar a los acreedores de la quiebra. Y si hubiere algún sobrante, pues entonces sí iría a los accionistas de las sociedades españolas. Es decir, a la familia Eskenazi. El gobierno nacional ratificó que presentará un recurso para apelar la sentencia de la jueza Preska. (Fuentes: Infobae, La Nación, Mendoza Post)