En una nueva vuelta del interminable enfrentamiento judicial entre Fecovita e Iberte, la Fiscalía de Delitos Económicos decidió llevar a juicio oral a los principales referentes de la federación vitivinícola. Son siete directivos y se los acusa de haber falseado los balances de 2021 y 2022, con el objetivo de ocultar pasivos millonarios y acceder a financiamiento bancario de forma engañosa.
Fecovita, una de las mayores empresas de vinos del país, con cooperativas asociadas y negocios en Mendoza y San Juan, suma así otro capítulo a su largo historial de denuncias cruzadas con el grupo Iberte, perteneciente al holding de Juan José Retamero, el dueño de la mina Gualcamayo; en una disputa que ya trasciende lo económico y amenaza con convertirse en una guerra sin fin.
Con este avance procesal, siete altos dirigentes de la entidad –incluido el actual presidente, Rubén Panella, junto a Eduardo Sancho, Jorge Irañeta, Marcelo Federici, Eugenio Portera Sánchez, Roberto Vázquez e Hilda Wilhelm de Vaieretti– deberán enfrentar un juicio oral y público. Las penas podrían alcanzar hasta los dos años de prisión. Y les reclaman más de 100 millones de dólares. Desde Fecovita aún no se han pronunciado sobre esta nueva causa.
Balances bajo la lupa
La denuncia fue impulsada por Carlos Aguinaga, abogado del grupo Iberte y Evisa, quienes fueron socios de Fecovita en emprendimientos comerciales y hoy la enfrentan en los tribunales. Según la querella, la falsificación de los balances tuvo una doble intención: “esconder la estafa contra Iberte y Evisa” y “ocultar pasivos de aproximadamente 100 millones de dólares que deberán afrontar los cooperativistas”.
El expediente detalla que, con esos documentos presuntamente manipulados, Fecovita solicitó créditos a entidades bancarias, al mismo tiempo que engañó –según la acusación– a sus clientes, proveedores, socios y a todo el sector vitivinícola. Una pericia contable oficial, ordenada por el Ministerio Público Fiscal y presentada en un informe de más de 140 páginas, confirmó las irregularidades. Entre los hallazgos más graves, se enumeran:
- La simulación de un aporte de capital inexistente en 2021, al registrar como activo la Bodega Resero sin una transferencia patrimonial real, lo que permitió ocultar pérdidas cercanas a 900 millones de pesos y simular una ganancia ficticia.
- La sobrevaluación artificial de la misma bodega en 2022, elevando su valor de 175 millones a más de 6.000 millones de pesos sin sustento económico real.
- El ocultamiento de pasivos millonarios, entre ellos una deuda de 3.600 millones de pesos con Evisa y otros 26,5 millones de dólares vinculados a la participación accionaria de Iberte.
- La omisión de hechos relevantes, como la existencia de dos pedidos de quiebra conocidos por Fecovita al momento del cierre contable.
- El encubrimiento de un incumplimiento contractual en el balance 2023, en el que se habrían presentado cheques como pagos cuando correspondían a contratos anteriores.
Según la investigación, el efecto combinado de estas maniobras arrojaría un desfasaje superior a los 100 millones de dólares entre activos inflados y deudas omitidas. Además, la Fiscalía detectó una conducta “inusual” de la defensa: los imputados solicitaron una audiencia para declarar, pero luego desistieron del pedido, lo que fue interpretado como una maniobra dilatoria para forzar la prescripción de la causa.
Guerra con final abierto
Fecovita, una de las cooperativas vitivinícolas más grandes del país y de fuerte presencia en San Juan, se encuentra inmersa desde hace años en un verdadero campo de batalla judicial con sus ex socios vitivinícolas del grupo Iberte, pertenecientes al mismo dueño de la mina Gualcamayo. Las relaciones se rompieron en 2021 tras una sociedad fallida en la exportación de vinos y mosto a Europa.
Desde entonces, Iberte y Evisa han denunciado a Fecovita por presunta falsificación de balances de 2021, 2022, 2023 y, recientemente, también por el ejercicio 2024.
Qué dice Fecovita
Del otro lado del ring, Fecovita sostiene que es víctima de una campaña sistemática para destruir su imagen y estructura. Ha presentado denuncias penales contra Retamero y su entorno por “desbaratamiento empresario” y alega que existe un “plan siniestro” para quebrar la cooperativa mediante una lluvia de denuncias judiciales, con el fin de desacreditarla ante bancos, proveedores y la opinión pública.
En cuanto a las acusaciones por falsificación del balance 2024, Fecovita niega todo: afirma que fue aprobado por unanimidad en asamblea, auditado por una firma independiente reconocida, y que en realidad es Iberte quien mantiene deudas con la federación.