La montaña rusa a la que está subido el dólar blue parece no tener fin. Tocando el techo de los $500 parece que de a poco va a ir bajando y encontrando una base, pero lamentablemente estuvo rompiendo records en su valor tanto tiempo que disparó los precios en todos los rubros. En el comercio de San Juan dedicado a la indumentaria como la tecnología, el panorama es más que complicado.
Desde las entidades que nuclean a los comerciantes sanjuaninos señalaron a Tiempo de San Juan lo mismo, un panorama incierto donde reina la preocupación, el temor y un estado de alerta por lo que pueda llegar a pasar en el corto plazo.
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Desde la Cámara de Comerciantes Unidos, Marcelo Quiroga comentó que lamentablemente, de acuerdo a lo que le comentan los propietarios de locales, están recibiendo aumentos de manera semanal. En indumentaria por ejemplo el incremento ha sido de entre el 10 al 20%, mientras que en tecnología el incremento fue de un 20 a un 30%. Otra dificultad que está atravesando este último rubro es que no están consiguiendo la mercadería que necesitan, por lo que la incertidumbre es mayor.
El presidente de la Cámara de Comercio de San Juan, Leonardo Borgogno, comentó “está todo muy movido. Hay proveedores que no te entregan mercadería, otros que no quieren cobrar, otros que no han tocado lista, y algunos han subido distintos porcentajes. Realimente no es bueno el panorama. Estos vaivenes económicos retroceden aún más sobre lo que venimos retrocediendo”.
Quien opinó en la misma línea fue Gastón Villordo, de la Cámara de Industria, Comercio, Producción y Turismo de Rawson, describiendo la realidad del sector como “preocupante y alarmante por el valor del dólar blue”.
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Algunos de los carteles que exhiben los comercios sanjuaninos.
“No hay movimiento en el comercio, hay muy pocas ventas porque la gente está con esta situación que no sabe qué va a pasar, y trata de guardarse en el tema de la plata. Estamos entrando en una temporada donde tenemos que salir a reponer indumentaria, pero cuando pedimos las listas de precios lo han cambiado y nos encontramos con subas del 15 al 20% de lo que era hace 15 días atrás, una barbaridad”, señala Villordo. Esta situación ha llevado a que el comerciante no sepa qué hacer, si es conveniente vender o esperar, y si venden, ¿a qué precio lo hacen? Está claro que ante el bajo nivel de ventas que viene registrando desde hace meses, aumentar acorde a los incrementos que los propietarios registran no es viable, ya que nadie compraría.
Ante esto desde Rawson analizan pedir una reunión con el ministro de Producción, Ariel Lucero, o alguien de la cartera, para estudiar en profundidad la realidad que está atravesando el comercio no solo en ese departamento sino en toda la provincia. “Queremos ver qué tipo de ayuda se le puede dar al comercio a través de Producción, para solventar un poco y ver si habilitan líneas de crédito, una más, con una tasa subsidiada”.
Saliendo del Gran San Juan la realidad no cambia. Luis Agulles, de la Cámara de Comercio de Caucete, remarcó que la situación que se vive con el dólar ha llevado a que los comerciantes no consigan la mercadería a la hora de ir a comprar, sobre todo en lo que es electrodomésticos y tecnología, como también repuestos. “El tema de la indumentaria está frenado, el comerciante que busca mercadería en Buenos Aires tiene frenadas las ventas. Lamentablemente, el dólar está emparejado, aunque no lo creamos, a varios productos que no tienen relación con la moneda, pero al haber una suba tan agresiva, automáticamente hay cambios de precios. Este año, de lo que es febrero hasta ahora, cada 15 días ha habido aumentos en todos los productos”, finalizó el empresario.
Si bien el dólar cerró a $473 en la City porteña, mientras que en San Juan seguramente lo hizo un par de pesos por encima, sobre los $480, todos los comerciantes consultados comentaron lo mismo: si sube el dólar, aumentan los precios; si baja el dólar, no bajan los precios.
Mientras tanto, los propietarios de los comercios en San Juan buscan la manera de subsistir y de poder vender sin perder rentabilidad, mientras se encuentran en la odisea de comprar mercadería en lo que es el cambio de temporada.