el sector en crisis

Qué debe hacer Gualcamayo para no terminar como Casposo

La mina calingastina cerró su explotación y 280 personas quedaron sin trabajo, entre contratados directos e indirectos. En dos años, Gualcamayo podría estar en las mismas condiciones, a menos que actúe rápido.
domingo, 14 de abril de 2019 · 09:03

Por Carolina Putelli

Una de las pálidas de la minería es que es un trabajo que tiene fecha de inicio y final. Una vez que la roca no tiene más riquezas, la explotación termina y es inevitable que se produzcan despidos. Pero, con la inversión adecuada, las empresas mineras pueden extender la vida útil de las explotaciones. Además, la apertura de nuevos proyectos puede mantener la fuerza laboral de un lugar en movimiento y evitar el brutal “parate” de la economía que significa el cierre de una mina.  

Todos esos atenuantes fueron los que no sucedieron en Casposo, que este abril anunció que dejará de producir y deja a 280 personas, entre trabajadores directos e indirectos, sin un sueldo. Son 280 familias, que según un primer cálculo al menos la mitad serían de Calingasta. Esto significa para el departamento cordillerano un freno en su economía que tiene costos altísimos, ya que desencadena un efecto cascada en alquileres, catering, repuestos y otros servicios que brindaban a la mina desde hace 8 años. 

Frente a la grave situación, que parece tener como solución dos proyectos del Estado como son el Dique Tambolar y la planta de paneles solares, el foco también cae sobre Gualcamayo, la mina de oro jachallera. Es que la explotación, que antes era de Yamana y en la actualidad lleva adelante Mineros S. A., se encuentra en una clara baja de su productividad porque el yacimiento sobre el que trabaja se está agotando.

Pero en lugar de hablar de cierre, la empresa que explota Gualcamayo insiste en que los capitales colombianos que la compraron no lo hicieron para “cerrar la mina”, sino para seguir adelante por más de los dos años que tienen actualmente de esperanza de vida. Incluso, anunciaron que para este 2019 van a invertir 8 millones de dólares en estudiar otros cuerpos de minerales cercanos a la zona que están explotando.

Y es ahí donde está la diferencia mayor con lo que pasó con Casposo. Es que según dijo el mismo gerente de la mina, Rubén Femenía, a Tiempo de San Juan, hace dos años el emprendimiento minero calingastino podría haber dado vuelta el curso de la historia si hubieran terminado con los trabajos de exploración de otras zonas ricas cercanas. En lugar de eso, la mina llegó al extremo de parar sin antes haber definido si podían extender la vida útil.

Uno de los puntos llamativos, es que Casposo sí tienen posibles reservas. Si bien en minería siempre se considera una inversión de riesgo comenzar una exploración porque puede haber resultados negativos, para los dueños de la mina no parece haber tantas dudas. Femenía adelantó que ya tienen conocimiento de  algunas zonas ricas en plata y hasta confirmó que no cerrarán el lugar por completo, sino que una guardia de unas 15 personas seguirá trabajando para mantener en buenas condiciones las estructuras existentes.

Esto significa que Casposo no desaparece definitivamente, sino que dejará de explotar mientras esperan que desde “la Junta” envíen el dinero para explorar zonas en las que saben que es muy probable que encuentren material para volver a abrir. Esto puede durar desde meses a años y, mientras tanto, 280 familias perderán su ingreso durante lo que queda de abril, en la subsecretaría de trabajo negocian el monto de las indemnizaciones de los trabajadores y los calingastinos deben poner sus esperanzas en los proyectos estatales para que no se frene la cadena productiva del departamento. La razón para no hacerlo, según el gerente de la mina, fue que no había recursos para mantener la mina en funcionamiento a la vez que hacían la exploración y volvió a apuntar contra el precio de la plata. 

Gualcamayo, al menos desde su versión oficial, sí realizará estos gastos en simultáneo. Mientras la producción cayó durante los dos últimos años, la mina encaró durante este 2019 la exploración del yacimiento Carbonatos Profundos y otras zonas cercanas. Esperan que antes de 2020 puedan encontrar una zona productiva que amplíe la vida útil de la zona. En cuanto a la factibilidad, desde la empresa aseguraron que hay todavía algunas posibles dificultades técnicas, sobre todo porque Carbonatos Profundos tiene características técnicas diferentes, que implicaría una inversión mayor para cambiar el sistema productivo de la mina. Por eso, las apuestas de los colombianos están en buscar nuevos y mejores yacimientos. 

 

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