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Hidroponía

Cultivan lechugas sobre el agua

La innovadora técnica de cultivo es utilizada por Gerardo Carduz y les permite cosechar 5.000 plantas al mes. Ya están pensando en ampliar el área de producción, instalada en Rawson. Por Natalia Caballero.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Natalia Caballero

La hilera de hojas verdes y moradas perfectamente ordenadas son nada más y nada menos que lechugas cultivadas con el innovador sistema hidropónico, que permite aprovechar al máximo el agua y a su vez producir sin tierra. Gerardo Carduz es el productor que está utilizando este método gracias al cual puede obtener 5.000 plantas al mes y venderlas en distintas verdulerías de la Provincia. Debido al éxito cosechado ya está pensando en ampliar la superficie cultivada.

El sistema hidropónico es un método que permite cultivar sin tierra. La primera etapa del proceso productivo es armar los plantines en el invernadero hasta que estén lo suficientemente fuertes como para poder ser trasplantados a una pileta dotada de agua con nutrientes. Los plantines nadan en la pileta y se montan sobre una plancha de telgopor. Para protegerlos de las heladas se cubren las piletas con una tela especial. Una vez que los plantines están fuertes se los traspasa a unas mesas con diez caños de PVC cada una. Cada caño tiene un orificio en el cual se coloca la planta. Por las tuberías circula agua con nutrientes que se conserva en un reservorio. Todos los días se usa la misma agua a la que se le agregan nutrientes especiales para que los plantines puedan continuar creciendo. Este es el ciclo que sigue el cultivo hidropónico,  cada vez más utilizado en la Provincia debido al aprovechamiento del agua que se logra.

El único requisito para que las plantas crezcan es que el agua contenga la cantidad exacta de nutrientes. Es por esta razón que hay que revisar cotidianamente el agua, que se conserva en un reservorio, para evaluar qué le hace falta al líquido vital para seguir nutriendo a los plantines.

Gerardo Carduz, propietario de la finca en donde se usa este sistema, dijo que llegó a la hidroponía gracias a la curiosidad. Él estudió durante tres años Agronomía en la facultad de Ingeniería y fue en la casa de altos estudios donde adquirió conocimientos sobre distintos métodos de cultivo y la hidroponía lo sedujo por el aprovechamiento total del agua que se logra. Los primeros intentos fueron en su casa y marcharon tan bien que decidió armar en la finca familiar todo para largarse a lo grande. Así fue como compró los caños de PVC, armó las mesas con los caños, construyó las piletas y el invernadero hace cinco años atrás.

Los cultivos hidropónicos no son orgánicos porque se utilizan nutrientes artificiales y en caso de que los agarre una peste (a las que están menos expuestos) se les aplican insecticidas. Lo mismo Carduz aseguró que los productos están libres de cualquier agroquímico cuando salen a la venta y son muy sanos.

Además de producir lechuga también cultivan rúcula y tomates cherry con el sistema. De igual manera, Carduz contó que han probado con otras verduras y frutos y que en todos los casos obtuvieron resultados positivos pero por el momento continuarán con los productos que vienen sacando al mercado.  “Para producir otros productos hay que adaptar el sistema, por ejemplo si son pimientos hay que colocarles un sustrato como arena o pedacitos de plástico adentro de los caños para que las plantas tengan algo en donde fijarse”, explicó el joven productor.

El cultivo hidropónico es más rápido que el tradicional. Las plantas crecen más ágilmente porque no deben hacer ningún esfuerzo para buscar nutrientes en la tierra ni tampoco para captar la luz solar. Una de las principales ventajas de este método es que los cultivos se cosechan muy limpios, no se destruyen las plantas ni se contaminan con eses de animales.

Los principales compradores de los cultivos hidropónicos son las verdulerías, incluso también ofrecen los productos en su propia verdulería que funciona sobre avenida Libertador y Meglioli.  Los compradores son seducidos por la presentación y también por la preservación del medio ambiente que se logra utilizando este innovador sistema debido al nulo desperdicio de agua.

Cada planta de lechuga viene adentro de una bolsita con las raíces incluidas. Gracias a esto, las lechugas se conservan durante más tiempo en la heladera (se estima que una semana como máximo con las mismas cualidades que cuando es cosechada la planta).  Los precios de venta son un poco más elevados: mientras una lechuga cultivada en la tierra cuesta $4 en el mercado esta vale $5 o $6.

El éxito logrado por Carduz es el motor que lo ha llevado a proyectar una ampliación de la superficie cultivada en su finca rawsina.

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