Por Viviana Pastor
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“A los mendocinos les da bronca, pero soy el único que tiene el Aconcagua a la vista”, dijo Ramón Ossa, mostrando desde el enorme ventanal del comedor, el pico nevado más alto de América, de 6.960 metros sobre el nivel del mar. Con un tono de voz que dejaba traslucir su orgullo, aseguró que ninguna otra posada en San Juan o en Mendoza tiene este privilegio. Ramón buscó la ubicación estratégica de la Posada Don Ramón, por eso, desde todas sus habitaciones, y también desde el jacuzzi de cada baño, se puede disfrutar de la misma vista panorámica de la cordillera, que incluye el pico sanjuanino El Mercedario.
Ramón es uno de los barrealinos que más conoce la cordillera; fue el primero en estudiar la ruta que hizo San Martín con el Ejército Libertador y fue el primero en organizar excursiones siguiendo sus huellas. Cuando en Barreal sólo estaban las cabañas de la municipalidad, él construyó el primer complejo privado de cabañas, Doña Pipa, nombre que le puso en honor a su madre. “Lo hicimos en el ’92 cuando nadie apostaba al turismo”, dijo. Y hace 2 años, levantó la posada Don Ramón, única en su tipo.
“Leyendo, descubrí que San Martín no había pasado por Mendoza como me enseñaron en la primaria, era una mentira. Mitre decía que pasó por Los Patos, así que me fui y me revisé todos los pasos según los dichos de Mitre. Empecé a interpretarlo, no en la faz militar sino en la turística, para traer gente. En el ’83 hice mi primera excursión, nadie entendía lo que estaba haciendo”, contó Ossa.
Ramón hacía turismo aventura cuando nadie hablaba de él, desde 1979. En más de 30 años, con su empresa Fortuna Viajes, el hombre impuso algunos productos como El Balcón de los Seis, una excursión que lleva al único lugar de la Argentina desde donde se pueden observar seis picos de más de 6.000 metros de altura. También llevó grupos hasta el Valle Colorado, casi a los pies del Mercedario y del Pico Polaco, en ambos Ossa hizo cumbre; organizó viajes a la cordillera central, “un sector que nadie conoce”; y promovió Los Morrillos, un sitio que alberga yacimientos arqueológicos únicos, ahora cerrado al público y próximo a ser expropiado por el gobierno de la provincia para preservarlo.
“La cordillera te da y te quita. A mí me dio mucho y me quitó otras cosas. La cordillera siempre te da sorpresas, a veces hay sol, o lluvia, o nieve; a veces hay un clima perfecto y a veces el viento te mata, es la naturaleza la que te lleva y vos tenés que adaptarte a ella. Eso hay que explicarle a los turistas y prepararlos, decirles que pueden sufrir”, confesó.
La idea de la posada surgió cuando decidieron con Carla, su pareja, tener hijos. Ramón se dio cuenta que la cordillera era lo que tenía que ofrecer a los ojos del turista, consultó con una arquitecta, buscó la altura ideal en un terreno de la familia, emparejó y empezó a construir. “Es una posada temática, tiene sólo 6 habitaciones porque quería que la atención sea personal, la atendemos yo y mi mujer. Nosotros te servimos el desayuno, charlamos, te contamos lo que quieras saber de Barreal, te hacemos sentir como en tu casa, pero con servicio. Hemos logrado un producto diferencial. Te integramos a la convivencia y si querés estar solo, estás solo; pero esa opción no la tenés en el hotel o en la cabaña”, explicó.
Agregó que en Calingasta hay mucha seguridad y eso favorece, ya que no hay rejas que impidan la vista limpia de la cordillera.
En la sangre





