Empresarios: Miguel Martín

Con el toque de Midas

Su estación de servicio es la segunda de ticket promedio en tienda, en todo el país. Fueron los primeros en vender hielo y carne las 24 horas. Tiene el único restaurante del país que no cierra nunca y un Garden Lounge donde se ofrecen hasta BMW.
miércoles, 07 de diciembre de 2011 · 14:14


Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

El primer negocio que le generó ganancias lo hizo en Buenos Aires: Con un amigo colombiano importó un conteiner de corpiños y bombachas, “estaban impresionantes con packaging y todo. Estaban a 10 mangos y lo conseguimos 2,80 cada uno. Terminamos regalando corpiños y bombachas, pero salvamos la guita y ganamos una platita”, cuenta  Miguel Martín entre risas.

Con sólo 22 años comenzó a darle forma al actual  negocio de servicios desde una estación de venta de combustibles, convirtiéndolo en centro de referencia de negocios para firmas internacionales como YPF y Coca Cola, y punto de encuentro de sanjuaninos. Cuando las estaciones de servicio eran lugares de paso de pocos minutos, Martín creó una estación de servicio para bajarse y quedarse varias horas. 

De pelo largo, casi despeinado; camisa afuera del pantalón de lino y ojotas de cuero, este joven empresario eligió no expandirse en 10 estaciones diferentes, sino crear su imperio desde un solo lugar: Avenida Libertador y San Miguel, hoy punto de referencia para comer bien –con un menú elaborado  por él mismo-, tomar un café o un helado, sacar dinero del cajero automático o sólo distenderse a cualquier hora y cualquier día del año.

“Todo empieza por ver el negocio desde el costado, no por el combustible. Cuando veo la cantidad de autos que entraban por día y que seguro tenían muchas otras necesidades. Yo traje esa visión cuando volví de Estados Unidos y Europa, después de estudiar Comercialización en Buenos Aires, eso me dio una mirada comercial distinta para esa época en la Argentina”, cuenta.

Su padre fue el primero en el país en vender hielo en una estación de servicio en la década del ’70, cuando YPF no lo permitía. Así que tuvieron que sacar las heladeras fuera de la línea de la vereda y fue tan buen negocio que YPF terminó implementándolo en todo el país. Cuando YPF comienza con los Servi Compras en el país, este negocio sanjuanino ya tenía 42 heladeras que ofrecían varias cosas. Pero la verdadera revolución comercial comenzó en 1992, cuando su padre se enferma y Miguel vuelve de España “para ponerle el hombro”.

“Cuando me hago  cargo, me encuentro con una empresa muy bien establecida a nivel comercial, con una proyección interesante. Yo tuve la capacidad de lograr esto, de salir del estigma de ser una estación de servicio y  hoy somos tomados como ejemplo en YPF. Somos la única estación  de servicio de Argentina que tiene cartel de Servi Compras, cuando ellos fracasaron con eso, pasaron a ser AM-PM y ahora son Full. Somos los segundos en ticket promedio en Argentina en tienda, competimos con la estación que está en Dolores, sobre la ruta 2, camino a Mar del Plata, donde pasan 2 mil autos por minuto. Ganamos un premio, un viaje a España, por ser la mejor estación en calidad de YPF, y la primera estación que certificamos normas de calidad ISO 9001”.

La estación de Miguel Martín figura en la página 6, del grueso libro ‘Los Pioneros’, que editó YPF en homenaje a los que hicieron posible el desarrollo de la empresa en el país. 
En los ’90, su caso fue expuesto en la reunión anual de Coca Cola por las cifras exorbitantes de ventas, “hicimos grandes cosas con Coca Cola”, asegura Martín.
También fue la primera estación de servicio que vendió carne envasada, allí se podía conseguir un buen asado las 24 horas. “Logramos ser, en fechas especiales, la única carnicería abierta de la Argentina, el 24 y 25 de diciembre y el 1 cerraban hasta los hipermercados y nosotros llegamos a vender 1.800 kilos de carne en un día”, cuenta orgulloso.

Este servicio tiene su anécdota: Cuando hizo el convenio con Ariel Vargas, de Carnes California, para vender carne envasada en los ’90, Miguel Martín padre le dijo: “se van las heladeras o te vas vos. No vas a intoxicar a mis clientes con chorizos”. Miguel Martín hijo le respondió: “me voy yo”. A los 20 días lo mandó a buscar y las heladeras se habían quedado. “Terminamos con un negocio brillante y hoy se hace reposición 3 veces por día”, cuenta.
Después llegó Delicity con repostería fina y café; y los mejores helados de Porto Gelato. Luego fue el desembarco de Lounge Club, un bar inglés con cyber que se sumó al Liber Food, un restaurante que no ha cerrado ni un solo día en los últimos 15 años y cuyo menú fue totalmente elaborado por Miguel.

“Estoy verdaderamente orgulloso, porque soy un apasionado de la gastronomía, me fascina cocinar y logré hacer algo nucleando todas las franquicias del mundo que conocía, un lugar que está abierto las 24 horas, 365 días del año, con 140 platos de comida. Eso no pasa ni en París, ni en Nueva York, ni en Buenos Aries, poder comerte una langosta cubana, ostras o la mejor hamburguesa. Donde hay treinta tipos de pastas cortadas a cuchillo, es algo que llama mucho la atención haber podido manejar los costos para sostenerlo”, señala.
Después se incorporó el Garden Lounge, en 2007, un logar muy fresco donde se puede tomar tragos, comer y escuchar buena música en vivo. Allí nacieron las mil y una noches. “Hicimos grandes shows,  noches árabes de  gastronomía y danza con una respuesta increíble. A la gente le encanta, nunca pensamos que iba a explotar así. Pero al sanjuanino si le das calidad, devuelve fidelidad eterna”, asegura Martín.

En este espacio, la agencia Genco BMW, de Mendoza, expone y vende sus automóviles de lujo.
La esquina es hoy un polo gastronómico que sigue creciendo. La próxima apertura es un restó de carnes y vinos Callia; y después más ampliaciones hacia la Libertador, donde Martín ha comprado tres propiedades para poder extenderse. “Estamos apuntado al vino y al turismo y a tener lugares que San Juan tiene que ir desarrollando porque el mercado da. Estoy seguro que hay que seguir apostando”, señala.

También se viene un centro de servicios para el pago de impuestos y servicios, Pago Fácil y  Rapipago, las 24 horas, que se sumará al cajero automático donde se realizan unas 14.000 operaciones diarias.
Este espíritu es el que lo hizo llevar una estación de servicio de 1.400 m2 y 12 empleados, a un emporio de 5.000 m2 y 76 empleados en planta permanente más otros 40 que son free lance.  Además tiene 1.200 proveedores. “Por ahí me asustaba ver que esto se convertía en un monstruo”, dice en tono de cierta increíble humildad.

En la abundancia
Miguel habla sin parar y es de los pocos a los que no hace falta preguntarle datos personales, cuenta que tiene 43 años, que se casó hace 8 y que tiene un hijo de 7 años. Asegura que su infancia fue “en la abundancia”, y “muy feliz” con sus “viejos”. “Tuve una infancia muy cómoda porque la familia de mi madre, los Zunino, eran gente fuerte en el mercado, muy adinerada. En el ‘82 Martínez de Hoz les decreta mal la quiebra del Banco Hispano, tenían 14 bancos, y empiezan sus problemas”, recuerda. Añade que no tiene nada para reprochar a sus padres ya que supieron soltarle las alas cuando se quiso ir.

Es que a los 16 años quiso irse de intercambio estudiantil, pero tuvo que esperar hasta los 17. Se fue y terminó el secundario en Estados Unidos, esa ápoca también le dejó buenos recuerdos. “Tuve la suerte, y buenas notas necesarias, para que me invitaran a participar en la Noche de Honores, donde  sólo entraban los número uno, el mejor del fútbol, el mejor en matemática, los mejores promedios. Yo era el primer tipo que llegaba de intercambio y fui a recibir una mención”, y señala hacia atrás donde expone esa mención junto con algunas fotos de su juventud. Y aún conserva una  carta del Congreso de EEUU donde le comunicaban que le entregaban media beca para que se quedara. Pero Miguel volvió y el resto es historia contada.

Sobre gustos
“Cocino muy bien, soy un apasionado de la gastronomía y tengo la mayor biblioteca gastronómica de la provincia. Los 140 platos de comida que hay en la empresa fueron elaborados por mí y supervisados por mí. La gente que trabaja en la cocina sabe perfectamente que les perdono cualquier cosa, menos que pongan un gramo de pimienta de más en los platos, porque está todo estandarizado. Tienen una concina con equipamiento impresionante y nadie cambia ni una chaucha”,  dice rayando en el obsesivo.

Su pasión por la comida no lo abandona jamás, y cuando se va de vacaciones hace turismo gastronómico. “Yo voy a ver cómo viven y qué come la gente de ese lugar, eso me da otra expansión. Y me da el plus de poder hacer una gastronomía que se cómo comercializar”, explica.

Pero también se define como un deportista que corre 10 kilómetros todos los días, con frío o calor. Aunque en algún momento jugó rugby, desde hace algunos años practica full-contact y kick-boxing. “Mi maestro es Luis Castro, y estoy muy agradecido porque me enseñó a disciplinarme en la vida. Corro todos los días y eso es lo que me controla la energía; estoy solo en esto, mi viejo era mi gran apoyo pero desgraciadamente lo perdí hace dos años”, cuenta.
Su lectura preferida son las noticias de política y los libros de gastronomía, los que puede leer hasta altas horas de la madrugada. Antes de terminar, Miguel destaca la figura de su madre,

Elsa Zunino, “que con 80 años sigue trabajando hasta la madrugada”. También menciona orgulloso a sus hermanas, la arquitecta Josefina Martín, quien le diseña todo en el local; y Paula, “que se dedica a otra cosa”.
Miguel cierra con una frase que lo pinta entero: “Trabajo 24 horas por día, mi cabeza no para, cuando me voy sigo pensando en el negocio. Sólo corto cuando me voy de vacaciones”.

“San Juan vive un sueño”
Cuando uno empieza a conocer la historia de Miguel Martín es inevitable pensar que podría haber tomado la beca y estaría brillando en EEUU. O podría haber optado por quedarse en Europa, donde su toque seguro lo habría hecho destacar. Pero él asegura que no se arrepiente de nada y que éste es su lugar en el mundo.

“San Juan vive un sueño en este momento. Yo admiro al Gobernador,  porque creo que tiene una capacidad de gestión impresionante, lo que tiene él con San Juan más que una pasión es una obsesión”, dice y deja traslucir su propia obsesión. Luego destaca la obra de la avenida Libertador, por donde transitan unos 30 mil autos por día. Aunque se niega a mencionar que la pasó muy mal cuando las obras de ampliación de la avenida Libertador lo dejó un año y ocho mese cerrado, pero pagando los sueldos de sus empleados.

Martín prefiere hacer foco en las obras realizadas en los últimos años y de la salida al Pacífico gestionada por José Luis Gioja. “Creo que la gente no ha tomado dimensión de lo que va ser San Juan cuando pase el Mercosur por acá. Ya el crecimiento del mercado automotriz es algo impresionante. Hemos sido una burbuja dentro de una burbuja, una provincia que crece al 18 %, la gente está invirtiendo y es impresionante lo que eso nos está dejando a los empresarios.

Ese crecimiento es el que me permite tener 76 familias que se alimentan de acá. Hemos tenido 8 años de tranquilidad, hemos podido pensar y desarrollar. No me cabe duda que elegí bien y que San Juan es mi lugar”, asegura Miguel.

Comentarios