Bernardo Kliksberg / Economista

“San Juan es la que más creció”

El economista argentino, pionero de la ética para el desarrollo y la Responsabilidad Social Empresaria, estuvo en la provincia para recibir el título Honoris Causa de la UNSJ.
domingo, 04 de diciembre de 2011 · 15:10

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

Uno de los gurúes de la economía social y la lucha contra la pobreza, el argentino Bernardo Kliksberg, llegó a San Juan para recibir el título Honoris Causa otorgado por la Universidad Nacional de San Juan. También presentó su libro número 51, Escándalos Éticos, y dio una conferencia magistral.

Kliksberg vive gran parte del año en Estados Unidos, donde es consultor de Naciones Unidas. De traje gris y kipá en la cabeza, dedicó varios minutos a Tiempo de San Juan antes de su conferencia.

-¿Qué opina del crecimiento de San Juan y de sus números?
-Bueno, yo vengo citando desde muy pequeñito a Domingo Faustino Sarmiento porque su imagen me quedó grabada desde muy chiquito, la imagen de alguien que fue presidente de un  país y que después de ser presidente aceptó ser director de escuela. No es frecuente en la historia del género humano que alguien haga eso, debía tener un amor muy profundo por la educación y yo participo de ese amor, es una de mis luchas fundamentales. San Juan  por lo pronto nos ha aportado un ejemplo de esa envergadura histórica a la Argentina.
Por otra parte, todo mi respeto por esta sociedad que en poco tiempo se ha reconvertido, tiene la economía que más crece en toda la Argentina, tiene la tasa más alta de crecimiento y al mismo tiempo tiene cifras de inclusión social muy buenas. Y en esa dirección tenemos que marchar, pero no hay que quedarse conforme para nada con lo alcanzado, porque mientras haya una persona pobre estamos en deuda.

-La presidenta Cristina Fernández fue votada por amplia mayoría y es muy criticada por un grupo de poder ¿Cómo se hace posible la gobernabilidad con este esquema?
-La gobernabilidad está totalmente garantizada por la inmensa mayoría. Si se hacen las cuentas electorales en la Argentina, la Presidenta tuvo la mayor votación de la historia argentina, el 54 %. Esto significa que la mayoría está por una economía con rostro humano en el país. Los que quieren una economía liberal ortodoxa son un grupito pequeño del país, pero muy poderoso, tiene incidencia como para estar permanentemente tratando de defender el status cuo. Pero acá lo que importa es que el pueblo se apoderó de la historia en América del Sur, al mismo tiempo en muchos países los ciudadanos están participando, hacen sentir su opinión. Han tenido la experiencia de un modelo neoliberal aplicado hasta sus últimas consecuencias, en extremo, que empobreció a la gente, destruyó sus derechos y los colocó en una situación difícil. La gente sabe que eso no sirve y está dispuesta a defender un modelo con inclusión que necesita, porque tuvo la peor educación a través del sufrimiento. La gente entiende este modelo y la mejor manera de defenderlo, además de votar, es ayudando a profundizar el modelo, hay que hacer mucho más. La gente entiende este modelo y la mejor manera de defenderlo, además de votar, es ayudando a profundizar el modelo, hay que hacer mucho más.

-Usted es pionero de la Responsabilidad Social Empresaria, en San Juan cuando las mineras la practican son criticadas por los grupos anti mineros ¿Cuál es la verdadera RSE?
-No es hacer aportes aislados, puntuales, para beneficiar alguna organización; eso está bien, porque entre no hacer nada y hacer eso, ya es algo, hay muchas empresas en el país que no hacen nada por los demás. Pero es mucho más que eso. La Responsabilidad Social Empresaria (RSE) es en primer lugar tratar muy bien al personal de la empresa, o sea que empieza por casa. No discriminar a las mujeres es otro gran tema y particularmente cuando van a ser madres. En segundo lugar, producir productos nobles, de buena calidad, a precios razonables. En tercer lugar, cuidar el medio ambiente que está en peligro absoluto, deben tener estándares muy altos de preservación del medio ambiente. Y cuarto, involucrarse no sólo a través de aportes puntuales, ser socios de los grandes desafíos sociales ayudando las políticas públicas, no reemplazando las políticas públicas, que deben ser líder en dar educación  para todos y salud para todos, pero las empresa privadas pueden contribuir muchísimo.
El caso de las mineras a nivel internacional está en discusión muy fuerte, porque han sido uno de los más atrasados en RSE y en algunos países los excesos han sido muy claros. La actividad minera es una de las que necesitan más asumir la RSE, que significa trabajar junto con las comunidades, con la sociedad civil, con las políticas públicas, para crear estándares de RSE para la industria minera y llevarlos a la práctica. En Inglaterra hace años que existe el Ministerio de RSE y una de sus áreas es la industria minera. Hay un tema abierto en el que hay progresos pero hace falta  muchísimo más. Desde ya que es posible hacer una minería así, pero hay que hacerlo, no quedarse.

-¿Cómo analiza el nacimiento de los “indignados” en el contexto de la crisis mundial?
-La crisis es extremadamente grave, la peor crisis de la economía  mundial después de la gran depresión de 1930 y el año que viene va a ser todavía más duro que el actual. Todos los pronósticos son que las economías europeas van a caer -3 %, el producto bruto va a descender, incluso la economía alemana va a tener dificultades muy graves y la economía americana sigue sin producir empleos, está estancada totalmente. La crisis está dejando fuera del sistema económico a contingentes muy amplios de personas, las tasas de desocupación son inéditas, volvió a subir significa 14 millones de desocupados que si se suman los que tiene trabajo parcial son más de 25 millones. Todo esto no es producto de la naturaleza ni de la guerra, esto es producto de políticas económicas ortodoxas, donde se han aplicado han destruido la economía. Se aplicaron en Argentina en los años 90 y destruyeron la industria nacional, hicieron que 8 millones de personas que eran clase media se convirtieran en pobres, empobrecieron el interior del país. Este tipo de economías destruyen las economías, pero benefician a algunos, al 1 % más rico del mundo. Frente a esto hay una reacción positiva del pueblo que tiene su punta de lanza en los indignados del planeta que son jóvenes, muchos de ellos con grados académicos que han quedado fuera del sistema, que reclaman justicia,  lo más elemental. Es muy saludable que haya surgido esta reacción, pero además han logrado colocar en el centro de la agenda de discusión en los Estados Unidos, con mucha fuerza, la desigualdad, que es un  tema sobre el que vengo escribiendo desde hace 30 años y ahora está instalado. Ellos han mostrado cómo el 1 % concentra la mayoría de los recursos, tiene un 43 % de los activos; y un 99% tiene muy poco, es una desigualdad intolerable éticamente y es muy  esperanzador que los pueblos se estén rebelando.

-¿Estas son las políticas ortodoxas van a contrapelo de su “ética para el desarrollo”?
-Las políticas económicas pueden ser a favor o en contra de la ética, son en contra cuando   pasa lo que  pasa hoy, que se reducen los presupuestos en educación y salud, se dejan millones de niños sin educación, se generan altísimas tasas de desocupación, se eliminan gran parte de los sistemas de contención social, eso es anti ético puro, porque va en contra de los principios del género humano. Y hay dos áreas geográficas que están mostrando que se pueden hacer algo diferente, que se pueden hacer políticas éticas y que son una esperanza para todo el planeta: los países nórdicos, como Escandinavia, Suecia, Noruega  o Dinamarca, donde no hay pobreza y todo el mundo tiene derecho a la educación y salud de muy buena calidad, donde hay sociedades construidas sobre la base de la inclusión. Y América del Sur, donde Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y Paraguay se está demostrando que es posible tener altas tasas de crecimiento económico con un modelo donde la base es el consumo, el empleo, la potenciación de la industria nacional, la expansión productiva. Un  modelo sano, un modelo ético para la inmensa mayoría donde se ven respetados y protegidos sus derechos. 

-¿Cómo fue trabajar con Amartya Sen (premio Nobel de Economía)?
-Con Amartya somos socios intelectuales en este y otros emprendimientos, se le atribuye ser el padre de la Gerencia Social y juntos hemos fundado la Ética para el Desarrollo. Los dos tenemos en común algunas cosas. Cuando nació, en Bangladesh, su padre era granjero de buena posición y vio morir a muchos chicos de hambre; cuenta que trató de entregar todos los alimentos que podía, pero se morían igual porque eran tantos con hambre. Él ha dedicado su vida a luchar contra la pobreza. Yo, desde mi religión judía y desde mis creencias espirituales y filosóficas y con el mandato de mis padres, comparto con Amartya hacer lo imposible por erradicar la pobreza, por lograr que el siglo XXI la pobreza pase a ser un elemento de museo. Estamos lejos aún, pero se han hecho avances importantes: Argentina tenía 60 % de pobreza a fines del 2002, ahora tiene la tercera parte de eso; Uruguay tenía 30 % cuando empezó Tabaré Vázquez, ahora tiene 15 %. Y el Brasil de Lula y Dilma sacaron a 40 millones de personas de la pobreza y pasaron a clase media. Se puede luchar contra la pobreza y en eso estamos.

-¿De qué trata su último libro?
-Es el libro número 51, se llama Escándalos Éticos y cuestionamos 17 escándalos éticos que tiene el género humano, desde la discriminación de la mujer hasta la discriminación de las poblaciones indígenas en todo el planeta y sumamos propuestas. Se ha declarado de interés público por la legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.


Sobre Kliksberg
Ha obtenido cinco títulos universitarios, entre ellos dos Doctorados, en Economía y Management, en todos los casos con las máximas distinciones. Es autor de 51 libros y centenares de trabajos sobre áreas críticas del desarrollo, la Responsabilidad Social Empresarial, la alta gerencia, el capital social, la lucha contra la pobreza, la ética y la Economía. Su  best seller internacional "Primero la gente" (19 ediciones), fue escrita con el premio Nobel de Economía, Amartya Sen. Ha sido asesor de más de 30 países y de instituciones como ONU, UNESCO, UNICEF, Organización Internacional de Trabajo, Organización de Estados Americanos, Organización Panamericana de la Salud, entre otros.

 

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