Oscar Biondolillo

El mendocino que apostó por San Juan

Se vino sólo por dos años contratado por una de las bodegas más importantes, de eso hace 15 años y hoy tiene su propia bodega. Este es el enólogo mendocino que eligió vivir en San Juan y cuyos vinos hacen furor en la provincia, en el país y hasta en Inglaterra. Por Viviana Pastor
martes, 13 de diciembre de 2011 · 09:35

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

 “Aguma tiene el nombre de nuestros hijos: Agustina y Matías y eso es algo muy lindo, es hermoso, eso tiene de especial este vino. Cuando el proyecto es propio uno le pone más pasión”, dice Oscar Biondolillo, enólogo y propietario de la bodega Aguma.
Este mendocino de 44 años se vino sólo por dos años a trabajar a San Juan y de eso hace 15. Invirtió en la provincia y hoy tiene su propia bodega, sus vinos Aguma, y lo más importante, sus dos hijos, que son sanjuaninos. Ya no piensa irse de acá.
Los vinos Aguma lograron posicionarse, en muy poco tiempo, entre los preferidos de los sanjuaninos y ya se exportan a Estados Unidos, Inglaterra y Dinamarca. Él atribuye estos logros a la pasión que pone en sus vinos, junto a su esposa, la ingeniera química Marisol Salvador. “Me acuerdo cómo empezamos, como estamos ahora y lo que hemos crecido, no sé qué otra cosa especial puede haber. Soy un apasionado de esto, me encanta hacer lo que hago y eso le da un gustito especial”, asegura. 
Biondolillo llegó a San Juan en 1996, contratado por Bodegas Graffigna. “Hice un cambio muy grande, cambié de empresa, de provincia y de estado civil, porque me casé y me vine con 29 años”, recuerda.
En Graffigna estuvo a cargo del departamento de Enología y mantuvo ese puesto hasta el 2003. Ese año logra seducirlo otra gran bodega, Callia, pero con el cargo de Gerente de Enología, era la máxima autoridad de ese establecimiento en San Juan, que ya pertenecía al grupo Salentein.
Por entonces no había línea de embotellado, “estaba todo por hacer, asumí con el desafío de que había que envasar y estar en el mercado con la próxima cosecha y logramos realizarlo”, dice Oscar. Casi de forma paralela, los Biondolillo comienzan a elaborar un vino propio, Aguma, que apareció tímidamente en el mercado como un producto casi artesanal.
En relación de dependencia con Callia, estuvo hasta el 2008 y como asesor externo hasta el 2010. “Aguma se hacía cada vez más importante y nos dimos cuenta que si le dábamos más tiempo, tenía que andar mejor, porque la relación de dependencia no me dejaba darle el tiempo necesario”, relata. Pero este proceso fue lento, del 2008 al 2010 Biondolillo siguió como asesor externo y llegó a tener 12 bodegas a las que orientaba, de San Juan y de Mendoza.
“Cuando vi que Aguma crecía mucho, decidí dejar la consultoría y abocarme a lo que hago hoy con mi señora, con quien estamos en esto juntos desde que empezó”, señala. Esto fue coincidente con la salida al mercado de la nueva línea de Aguma, la varietal, hasta entonces sólo tenían la línea Reserva, de la que elaboraban 22.000 litros.
Cuando sacaron la línea varietal, hace exactamente un año, la venta explotó y pasaron a vender 2 millones de litros. “Ahora tenemos un portfolio mucho más interesante, antes se perdían muchos negocios y ahora vas con un paquete que es varietal y reserva. Después ingresamos también en el mercado de vinos a granel, porque pasamos a elaborar 2 millones de litros y sólo el 15 % lo destinados a embotellar, el resto va al mercado granel”, explica el enólogo de Maipú.
En el 2009 comenzó la elaboración de los 2 millones de litros en una bodega alquilada en Pocito, y este año 2011 los Biondolillo compraron su bodega en Marquesado, que tiene una capacidad de 2,5 millones de litros.
La bodega, ubicada sobre la avenida Libertador, estaba en buenas condiciones ya que había elaborado en la cosecha 2010. Se hicieron algunas adquisiciones y se compraron algunas maquinarias, pero el gran cambio fue que la bodega estaba acostumbrada a moler 800 mil kilos y pasó a moler casi 3 millones de kilos de uva.
Los planes de ampliar la capacidad son muy a futuro. “Somos muy precavidos, no hay que olvidar que ahora embotellamos el 15 % de lo que elaboramos y el resto se vende a granel, así que creo que estaremos cómodos por unos cuantos años”, señala Oscar.
Lo mismo pasa con la proyección para las uvas propias, ya que la bodega compra toda la uva que elabora. “No tenemos viñedos propios, para el reserva Syrah compramos uvas del Valle de Tulum, el Tannat es de Zonda y el Malbec y Cabernet Sauvignon, de Pedernal. A mediano plazo no hay planes de tener fincas propias, tenemos que terminar de acondicionar la bodega. Si me decís en 10 años, seguramente hay alguna idea, pero en el mediano plazo no porque hay calidad de uva. Tenemos un ingeniero agrónomo que trabaja con nosotros, que supervisa durante todo el año los viñedos. Entonces, si bien la uva no es nuestra, la manejamos como si fuera. En los últimos 3 años hemos comprado la uva siempre a los mismos  productores, o sea que el manejo vitivinícola lo tenemos garantizado. Hay muchas cosas por hacer, igual estamos contentos, nos va bárbaro, pero tenemos que tener los pies sobre la tierra porque en la industria vitivinícola hay que ir con mucha precaución”, asegura Biondolillo.

Made in San Juan

Aguma exportaba a EEUU su línea reserva y ahora la línea de los varietales han ganado dos nuevos mercados: Inglaterra y Dinamarca. En Inglaterra el vino ganó una licitación del grupo “Los Arcángeles”, un grupo que todos los años compra partidas de vinos que tienen que reunir tres condiciones: La bodega debe ser de un país emergente, el proyecto debe ser de un enólogo y la empresa no debe tener antecedentes de exportación a Inglaterra. Aguma cumplía con los 3 requisitos y compitió con 125 muestras de varias partes del mundo. De ellas fueron preseleccionadas 20, de las cuales 7 vinos eran de Biondolillo. Los finalistas fueron 3 y ganó el Aguma Tannat Reserva 2009. “Ellos garantizan una compra de 50 mil libras y yo les vendí toda la producción que tenia, 5 mil botellas, si hubiera tenido más vendía más. Pero lo importante es que quedó el contacto con esa gente y me han pedido más muestras. Dinamarca quería compra varietal y reserva pero sólo consiguieron volumen del varietal y EEUU ya sumó también la línea varietal”, cuenta.
En el interior del país los vinos tienen distribuidores por zonas que los colocan en vinotecas, restaurantes y pequeños supermercados. Por ahora están cubiertos los mercados de San Juan y San Luis, Mendoza, Córdoba, Rosario y Nordeste, Capital Federal, Neuquén y Puerto Madryn y en breve se suman el Norte, La Pampa y la costa argentina.
“Yo diagramo y planifico absolutamente todo. Hay que ir con precaución porque el crecimiento desmedido tampoco es bueno. A la industria la quiero muchísimo y he aprendido a respetarla y sé que las cosas alocadas y sin planificación no terminan bien”, advierte el empresario.
Los Aguma no ganaron medallas de oro en concursos nacionales o provinciales porque no participan, por política de la empresa. “En las empresas familiares y pymes los recursos son muy limitados y uno decide invertirlos donde considera que van a tener más rédito. Yo considero que me da más rédito ir a una feria de vinos que participar en una concurso”, explicó.

Aquí y ahora

Aunque Biondolillo asegura que “uno nunca sabe donde a va a terminar”, todas las condiciones están dadas para quedarse en San Juan.  “Cuando estaba en relación de dependencia tuve dos ofrecimientos muy interesantes para volver a Mendoza y decidimos quedarnos. Cuando llegamos a San Juan  veníamos por 2 años y mirá ahora. Es muy difícil que nos vayamos, estamos muy cómodos en San Juan”, dice.
El crecimiento de San Juan fue vital en esta decisión. “Si uno ve los avances en los últimos años,  si la compara con lo que era la provincia en el ’96, cuando yo llegué, a la realidad de hoy, el progreso ha sido bárbaro. Uno que está en el día a día a lo mejor no se da cuenta mucho, pero lo veo con los parientes que nos vienen a visitar y siempre se sorprenden con el progreso de San Juan, es indudable. Es innegable lo que ha crecido en los últimos años”, señala.
Su lugar preferido en la provincia es Barreal, del cual es “fanático”, aunque también le gusta mucho Ischigualasto y el paso de Agua Negra, por donde viaja para vacacionar en La Serena.
“San Juan es muy bonito, por ahí tiene aun problemas de infraestructura o de explotación turística o plazas hoteleras, pero es muy bonito”, rescata. 
Este enólogo-empresario disfruta de los asados en familia y con amigos, siempre y cuando no los haga él, me cargan mucho porque no me gusta hacer asados”, confiesa. Le gusta jugar al ajedrez con sus hijos y leer sobre el destino de su equipo mendocino, Maipú. Los deportes le gustan “pero actualmente es más lo que veo que lo practico”, dice.

La polémica con Mendoza
Aunque se reconoce como un hombre más bien alejado de la política, la atención se concentra si toca a la industria vitivinícola. De los enfrentamientos políticos entre las autoridades electas de Mendoza y el gobernador de San Juan dijo: “Creo que son absolutamente innecesarias y se habla mucho sin conocimiento de causa. No veo qué en otra industria la gente de la política se meta a opinar y en la de la industria del vino si lo hacen. Dicen barbaridades, se meten con libertad total a hablar de un tema que no manejan en absoluto”, destaca.
Asegura que le produce “mucho desagrado y mucho disgusto, pero no como mendocino, me produce malestar como hombre de la industria, no tiene nada que ver mi origen mendocino con lo que me desagradan estas declaraciones. La industria no necesita que mendocinos y sanjuaninos se peleen, al contrario, necesitamos que trabajen juntos”.

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