Volvió a casa. Después de un tiempo afuera, Leandro Espejo pisó San Juan. César Monasterio lo pidió y el lunes pasado ya se puso la pilcha para empezar su ciclo con San Martín en la Primera Nacional. Este viernes estuvo en la nómina y hasta se dio el lujo de debutar ante su familia que lo siguió desde la platea Este. "En el momento que nos enteramos que iba a ser refuerzo fue algo maravilloso, una noticia que nos llenó de alegría. Hace mucho que no lo podíamos ver jugar de cerca", expresó Emilse, una de sus hermanas a Tiempo de San Juan.
El oriundo de la Villa Paula usó la dorsal número 18 y entró pasados los 30 minutos del complemento por Benjamín Borassi. El DT lo mandó por la izquierda y estuvo nada más que a un par de escalones de los Espejo: su papás y sus tres hermanas que este viernes le hicieron el aguante, como cuando madrugaban para verlo en la cantera de Peñarol.
Tuvo algunas acciones importantes que al hincha le gustó. La primera fue una que encaró solo a tres e incluso tiró un caño para escaparles, pero le terminaron haciendo falta. Luego un contragolpe por su banda: es que estaba fresco y es rápido. Se fue hasta el fondo de la línea y tiró un centro atrás -asistencia de gol- que no tuvo buen puerto.
"Lo seguimos siempre y cada paso que da, ha sido algo muy emocionante para nosotros. Siempre vamos a estar acá para él", manifestaron las hermanas. En tanto su madre, Fabiana, cerró: "Tenerlo acá es una alegría muy grande".
https://graph.facebook.com/v8.0/oembed_post?url=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Ftiempodesanjuanweb%2Fvideos%2F984755325861268%2F&access_token=EAAGZAH4sEtVABACTCnb1UkRR2aDT8HlCW1nL2g6FCYGlJHOK5lZCpoQt3ZCpum5VKXw0gJi4xC30KkDEtM7AG2b0k0fbD44xRyrBa9qY2pq0u6ZAAU6a8owpkYwGEZBVbgNRx90On022KhrxrmXMl7mS2NoqnoNhf3APZAX9VyLZBZAKnTZC44w2R7ZCAnCpQNWPn3cV9GXIM18AZDZD