Maximiliano “Pachi” Pascual es uno de los futbolistas que dejó su huella en el fútbol sanjuanino. Goleador y muy querido -especialmente en Santa Lucía, por su fuerte vínculo con Alianza-, hoy atraviesa una etapa distinta, lejos de la primera local pero siempre conectado con la pelota y con nuevos desafíos en su vida cotidiana. Invitado al programa Entretiempo, de Tiempo Streaming, el exdelantero repasó su historia dentro del fútbol y también mostró su presente, en el que combina su rol como entrenador con el trabajo en un emprendimiento familiar.
“Estoy un poquito alejado de la Primera local, pero sigo con mis actividades con el fútbol. Actualmente estoy en la liga de profesionales, tengo tres equipos que entreno y trabajo con ellos”, contó, dejando en claro que su vínculo con el deporte continúa firme. Retirado definitivamente en 2023, tras su último paso por Del Bono, reconoció que el cambio de rol no es sencillo: “Jugar es mucho más lindo, porque uno decide dentro de la cancha. Como entrenador hacés tu trabajo en la semana, pero después el jugador lo lleva a cabo y ya no sos tan parte directa del juego”.
En su camino como DT, destacó su formación en San Martín, donde trabajó durante varios años en inferiores: “Ahí me terminé de formar como técnico”. Luego llegó su etapa en Alianza, donde estuvo más de dos años. “Para el fútbol actual es mucho tiempo. Fui campeón, tuve buenos resultados, pero también aparece el desgaste”, analizó. Como sucede con muchos futbolistas, el retiro no fue un proceso fácil y lo describió con claridad: “Es muy complicado. Nosotros tenemos una vida útil corta. Por eso siempre les digo a los más jóvenes que no dejen el estudio, porque llega un momento en el que no podés jugar más y te preguntás: ‘¿y ahora qué hago?’”.
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Ese mensaje nace desde la experiencia propia y de lo vivido en el fútbol doméstico. De hecho, fue en plena pandemia cuando tuvo que reinventarse. Hoy su rutina arranca temprano, pero lejos de una cancha: “A la mañana hago pan. Mi señora tiene un emprendimiento de comida frizada y yo hago la parte de panificación”. El oficio surgió por necesidad: “Necesitábamos el ingreso mes a mes. Tengo dos hijos, así que tuve que tirarme por ese lado”. El aprendizaje tuvo raíces familiares: “Mi papá tenía un negocio y hacía pan casero. Yo le copié la receta… nunca me salió igual, pero tratamos de acercarnos”. Actualmente produce pan blanco, integral y con semillas, y aunque reconoce que no era su rubro original, el proyecto se sostiene: “Gracias a Dios nos fue muy bien y hoy lo podemos mantener”.
Su historia con el Lechuzo
Su historia con Alianza comenzó a los cinco años. “Llegué en el 85 y debuté en el 95 con 15 años”, recordó. Curiosamente, su llegada al club no fue por su padre -quien jugó en San Martín- sino por un vecino que comenzó a llevarlo a entrenar: “Después ya no me fui más”. A lo largo de su carrera vistió varias camisetas del fútbol sanjuanino, pero su identidad quedó marcada por el lechuzo. “Voy a estar agradecido de por vida. El cariño de la gente es algo que me lo demuestran todos los días”, aseguró.
Delantero de área, protagonista y con personalidad, Pascual siempre asumió su rol dentro de la cancha. “Me gustaba ser el que hacía los goles. A veces no salía y te tocaba recibir críticas, pero es parte del juego”, sostuvo. Fanático de Diego Maradona y admirador de Gabriel Batistuta y el “Beto” Acosta, reconoció que intentaba imitar a sus referentes: “Uno siempre quiere parecerse, pero no tenía esas condiciones”, dijo con humildad.
Con experiencia dentro y fuera del campo, también dejó su mirada sobre el presente del fútbol sanjuanino. “Hay material, pero los campos de juego no ayudan. Es difícil jugar bien si la pelota no rueda como corresponde”, afirmó. Además, marcó las diferencias con otras épocas: “El fútbol es el mismo, pero los métodos de trabajo son totalmente diferentes. Hoy hay más herramientas, más tecnología”.
Mientras espera una nueva oportunidad para dirigir, Pascual se muestra paciente. “Recibo llamados, pero nada concreto. Me gusta trabajar con proyectos, planificar y estar cómodo para hacer las cosas bien”, explicó. Lejos de los flashes pero cerca de su esencia, “Pachi” Pascual sigue construyendo su camino entre el recuerdo de los goles, el aprendizaje como entrenador y el esfuerzo diario fuera de la cancha.