La cuenta regresiva terminó y el corazón de Lisandro Sisterna late más fuerte que nunca. El sanjuanino está a horas de afrontar una nueva aventura junto a Kevin Benavides en el Desafío Ruta 40, nada menos que en la categoría Ultimate, la división reina del Mundial de Rally Raid, donde compiten las estructuras más poderosas del planeta. Y aunque el desafío es enorme, la sonrisa con la que camina por el vivac del Villicum deja en claro que está disfrutando cada segundo.
“Es un placer estar acá de local, en casa”, soltó Sisterna en medio del movimiento incesante del bivouac sanjuanino, rodeado de fanáticos que se acercan constantemente para pedirle fotos tanto a él como al salteño bicampeón del Dakar. “Saludar a la gente de San Juan que viene a sacarse fotos con Kevin, conmigo… la verdad que es muy lindo. Ya queda poco para empezar la acción y estamos preparados”, dijo mientras la ansiedad comenzaba a mezclarse con la adrenalina previa a la largada.
La dupla Benavides-Sisterna afronta una edición especial. Después de haber debutado juntos en autos durante el último Dakar, ahora darán un paso todavía más importante al competir dentro de la categoría más extrema y profesional del rally raid mundial. Y lo harán arriba de una Toyota oficial del equipo Overdrive, una máquina que el propio navegante definió con admiración absoluta.
“Es una bestia con ruedas”, resumió entre risas. “Es una Toyota del equipo oficial Overdrive, oficial Toyota. Tiene motor V6 biturbo, caja secuencial, cubiertas gigantes… no lo puedo explicar porque realmente es una locura estar arriba de esta camioneta”.
Embed - Así es la "oficina" de Lisandro Sisterna y Kevin Benavides en el Desafio Ruta 40
Para Sisterna el momento tiene un valor todavía más especial. Además de navegante, es un apasionado de los fierros y conoce en profundidad cada detalle técnico de este tipo de vehículos. Por eso, subirse a una Ultimate representa mucho más que una simple carrera. “Como fierrero, estar arriba de esta máquina que soñaste tantos años es algo muy bueno”, confesó.
La adaptación, sin embargo, no fue sencilla. A diferencia de otras estructuras oficiales que acumulan miles de kilómetros de pruebas, Kevin y Lichi llegan con poco rodaje arriba de la camioneta. Apenas pudieron entrenar durante dos jornadas antes del inicio de la competencia, aunque el balance fue más que positivo.
“Hemos tenido la posibilidad de entrenar dos días, no es mucho. Somos los que menos kilómetros tienen arriba de la camioneta, pero nos adaptamos muy rápido”, explicó el sanjuanino. Y enseguida destacó el crecimiento de Benavides al volante. “Kevin le agarró la mano muy rápido a la conducción. Estamos juntos, complementándonos y tratando de afinar detalles para llegar de la mejor manera”.
En la previa también hubo lugar para hablar de San Juan y de lo que significa correr en casa. Aunque para muchos conocer el terreno puede parecer una ventaja, Sisterna eligió bajar un cambio y evitar cualquier exceso de confianza. “Por ahí es medio traicionero conocer. Hay que tomárselo con calma y tratar de hacer como si no se conociera nada. No lo veo como una ventaja”, aseguró.
Con perfil bajo, pero con una ilusión enorme, el sanjuanino se prepara para vivir uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva. Nada más y nada menos que en la elite mundial del rally raid, rodeado de campeones legendarios y navegando una de las máquinas más impresionantes del planeta.