En el corazón y pedacito de Tudcum asoma la 'Joya del Desierto', el estadio que tiró abajo la vieja y precaria sede de adobe para construir el microestadio que pasó a hacer el más importante para todos los tudcuneros. Hoy, la institución cuenta con un amplio abanico de disciplinas y cerca de 500 hinchas que cada fin de semana se ponen la pilcha aurinegra para alentar a su equipo en la Liga Iglesiana. El club despierta más que pasiones. El trabajo es a pico y pala, los vecinos son fieles colaboradores y la 'loma' es el comedor para los pibes que llegan a concentrar para el partido de la fecha.
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El frente del Club Sportivo Los Andes Tudcum.
El Club Sportivo Los Andes Tudcum fue fundado el 1º de abril de 1918 por un grupo de jóvenes vecinos de la zona que deseaban tener un club de concentración. Manuel Jesús Días Villalobo fue el que tomó el mandato de la presidencia y le dio identidad a ese primer club rural del interior de San Juan. Sin quererlo y con el paso del tiempo, la institución se volvió el sitio de reuniones, juegos y hasta los eventos más importantes del pueblo.
En aquellos primeros pasos del club, no sólo hacía falta organizar a la comunidad futbolera, sino también ponerle una etiqueta: había que crear un escudo y elegir sus colores. Y en ese punto no hubo mucho que pensar: por la imponente cordillera de fondo, decidieron quedarse con el nombre "Los Andes" y tomar el color celeste y blanco. Sin embargo, aunque eso marcó el inicio de su historia, con el tiempo cambiaron el tinte de sus camisetas a blanco y negro. Hoy, son esos colores los que predominan en la liga del departamento: bastones, cuadros y con la estampa del escudo que nació hace ya 118 años.
El tiempo fue pasando y el club también tuvo su transformación: desde 2011, se proyectó una nueva sede comunitaria denominada 'La Joya del Desierto', que fue inaugurada en 2013, gracias a un convenio entre el club, el municipio de Iglesia y la empresa Barrick. El microestadio llevó mucho tiempo en levantarse, pero se convirtió en el polideportivo de la región: "El club es lo más grande que tenemos aca", le contó Matías Montaño, su presidente, a Tiempo de San Juan.
Eso no era sólo el cambio, quedaba más: reemplazar piedras por césped. Quiso entonces el destino que sea la pandemia que paralizó al mundo en 2020 el momento para volver a soñar y lo hicieron a lo grande. Lo primero, antes que piso y esparcir las semillas, era asegurarse lo más indispensable y vital: el agua. El desafío de hacer fértil la vieja cancha de tierra dura y piedritas estaba planteado y comenzaron con los movimientos de suelo en el costado del predio. Después de 5 años de valiosa espera se obtuvieron logros de crecimiento para la institución y sobre todo para que el legado y el amor por el club perdure para siempre.
A pesar de que el club andino lleva el fútbol como insignia, lograron darle vida con otros deportes como el vóley, hockey, un gimnasio dentro del mismo salón de reuniones, escuelita, inferiores, primera de damas y varones en fútbol. El club actualmente tiene 60 chicos en su semillero que "El día de mañana serán nuestros jugadores de Primera", comentaron orgullosos desde los pasillos del club iglesiano.
Por lo grande que es y todo lo que implica, no es fácil ponerse al hombro al Club Sportivo Los Andes. Así lo contó su presidente, Matías Montaño, quien reconoció que, aunque las boletas de los servicios llegan cada vez más altas, el club se las arregla gracias a la ayuda de algunos sponsors y, sobre todo, al empuje de los vecinos e hinchas de toda la vida. No faltaron rifas, bingos, venta de comidas y hasta sorteos con premios millonarios para juntar fondos. Se la rebuscan como pueden. A pulmón, con amor y un fuerte sentido de pertenencia, el pueblo mantiene viva a su joyita del desierto tudcunero.
Los Andes es el sentimiento más grande de mi vida. Moriré siendo hincha de Los Andes, firmó su presidente
Embed - Matías Montaño, presidente de Los Andes Tudcum
Elio Rivero, una leyenda andina
En Los Andes Tudcum, donde el fútbol late con pasión y orgullo, el nombre de Elio Mario Rivero se escribe con letras doradas. Arquero, campeón, formador y emblema eterno del club andino. Rivero no sólo defendió los tres palos con coraje en su época de jugador, sino que también guió al primer equipo hacia una de las gestas más memorables de su historia: la Copa de Campeones.
El hombre de 'metro ochenta y largo', nació futbolísticamente en la escuelita de su pueblo, donde forjó carácter, técnica y un amor inquebrantable por la camiseta. Con el paso de los años se ganó el respeto del pueblo iglesiano hasta convertirse en símbolo y emblema del club.
Pero fue en abril de 2018 cuando su leyenda tomó una nueva dimensión. Al mando del primer equipo de Los Andes, y con un grupo que juró hacer historia, Elio condujo al conjunto de Tudcum hacia su primer título en la Copa de Campeones del fútbol sanjuanino. En la gran final disputada en el estadio Hilario Sánchez, el equipo se impuso con total dominio y autoridad para quedarse con un 3-0 ante Defensores de San Martín de Chimbas, en una jornada que quedó grabada para siempre en la memoria de toda la región.
Desde el banco, firme en el 'corralito' y marcando el ritmo con la misma pasión que en sus tiempos de arquero, Rivero fue el alma del equipo que le devolvió al pueblo la ilusión y el orgullo. Por eso, y por todo lo que representa para la institución, hoy el fútbol iglesiano lo conoce con un apodo que le calza justo: "La Leyenda Andina".
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