Mientras su mecánico prepara su bicicleta para ya ser embalada, ella arma las valijas para el viaje con el que soñó desde que empezó a pedalear. En unos días se va a Colombia y no de vacaciones. Se va a correr, a escalar. A entrenar donde el ciclismo es religión y las subidas duran horas. Con apenas 21 años, Costanza Pezzotti está por vivir su primera experiencia internacional como parte del Pedalea Cycling Team, un equipo de ruta y montaña con base en Boyacá, el corazón de los Andes colombianos. La van a dirigir técnicos de nivel internacional, va a entrenar en altura, a competir con las mejores del continente y, si todo sale bien, va a tener su gran prueba en la Vuelta a Colombia Femenina UCI 2.2. Es su primera gran apuesta y va por todo.
La oportunidad no le cayó del cielo, sino que se la fue ganando con mucho entrenamiento y también cabeza. Fue ella misma quien movió los hilos, escribió, llamó, conectó e insistió. “Un amigo chileno, Bill Torres, que es como de la familia, me ayudó un montón”, cuenta. A través de él llegó el contacto con el equipo colombiano y lo demás se dio solo. Bueno, no solo: se dio con esfuerzo, con muchas horas arriba de la bici y convicción. Pero también con estrategia, porque si algo aprendió en los últimos años es que, además de pedalear fuerte, hay que saber elegir los caminos.
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Para ella, Colombia no es solo un país al que va a competir. Es una especie de tierra prometida de las dos ruedas. Allá se sube de verdad, en rutas con más de 3.000 metros de altura, en condiciones reales que sacan lo mejor -y también lo peor- de cada ciclista. “Espero cruzarme a Nairo entrenando por ahí. Sería un sueño”, dice entre risas, siendo consciente de que va a la tierra de uno de los mejores escaladores del mundo.
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Fotos : Prensa Costanza Pezzotti. Agencia Globesport
Sus inicios en el deporte no arrancaron a temprana edad, a los 5 o 6 años como otras chicas. Su primera bici de verdad la agarró recién a los 14, cuando su mamá la invitó a dar una vuelta, y fue amor a primera vista. “A la segunda salida ya iba como si nada. Me enganché al toque. Empecé con mountain bike, porque es lo que había, y también porque te da manejo. La ruta la fui agarrando después”, cuenta.
Antes había probado con hockey y danza, pero nada la había atrapado tanto como esto. Empezó con promocionales, después llegó el parate de la pandemia, y cuando volvió en 2021 ya era otra. Más fuerte, más decidida. Y así, desde entonces fue conquistando podios, medallas y competencias, tanto en ruta como en montaña, sin dejar de creer en lo hacía y le gustaba.
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También fue parte de las dos ediciones femeninas de la Vuelta a San Juan: la primera con la Selección Sanjuanina, la segunda con el equipo de la Municipalidad de Santa Lucía. En ambas, su equipo ganó la general. En la última, además, fue protagonista en una de las etapas más peleadas. “Había muchas chicas fuertes, todas querían atacar. Tuvimos que cuidar la camiseta todo el tiempo. Fue durísima. Pero lo logramos”, recuerda, refiriéndose al triunfo de su compañera, Julieta Benedetti.
Ahora se va tres meses a Duitama, una ciudad para piernas duras. Allí va a estar bajo la dirección de Daniel Rincón, ex ciclista del US Postal de Lance Armstrong, y de Antonio Ravelo, otro técnico con trayectoria europea. El calendario que la espera es intenso: la Vuelta a Colombia Femenina, la Vuelta a Antioquia, la del Valle, quizás también Costa Rica y Panamá, además del Tour de San Luis en Argentina. Y todo eso en altura, con rivales duras y poco margen para el error. “Hay que aclimatarse”, repite, sabiendo que esta nueva oportunidad puede ser un trampolín.
“Colombia no está tan lejos, son seis horas de vuelo. La cultura no es tan distinta. Y todo lo que ofrece, la altura, el nivel, las vueltas, es lo que necesito. Voy a estar tres meses allá, aprendiendo porque allá está el mejor ciclismo de América. Voy a estar con grandes figuras, disfrutando y aprendiendo. Ellos tienen puertos largos de varios kilómetros, acá en San Juan tenemos subidas de cinco minutos. que acá no tenemos. Si quiero llegar a Europa, tengo que pasar por ahí”, cierra la protagonista.
Su gran referente es Aranza Villalón, la chilena que también hizo base en Colombia y fue la primera extranjera en ganar la Vuelta a Colombia. “Es una bestia. Medallista panamericana, tremenda en la crono. Me inspira mucho”.