Sportivo Desamparados vive una etapa de cambios. Luego de la salida de Augusto Pérez Garro y la elección de Martín Sassul como nuevo presidente, acompañado de Raúl Sánchez en la vicepresidencia, la institución de calle Patricias Sanjuaninas decidió meter mano en uno de sus pilares: la cantera.
El movimiento más fuerte se dio en la Cuarta División, donde dejó su cargo Mariano Pérez Garro, hermano del presidente saliente, de última gran campaña. Tras más de 15 años en las formativas, el entrenador se despidió con un extenso mensaje en redes en el que repasó su recorrido, agradeció a jugadores, familias y colegas, y lanzó una frase picante: “Me echan del cargo pero no del club. Ahí estaré como siempre, tirando para adelante. Gracias por todo”.
En su lugar estará Martín Preziosa, quien se retiró de las canchas recientemente y que ahora inicia su camino como entrenador. En tanto que en Primera División no hubo modificaciones y se ratificó a Gerardo Pinto, junto a todo su cuerpo técnico.
Pero, en esta nueva etapa para el conjunto puyutano, la dirigencia decidió apostar a reforzar la formación de base con referentes que conocen muy bien al club. La coordinación de las inferiores y escuelas de fútbol quedó a cargo de Lucas Ceballos -quien integró como vocal la lista "Más Verde" de Sassul- y Juan Corzo, mientras que en los planteles superiores los responsables serán Silvio Prieto y Emanuel Guirado.
Con esta reestructuración, Sportivo apunta a renovar el aire en su semillero y deposita la confianza en ídolos de la casa para marcar el rumbo deportivo. Pero los cambios no se limitan a las inferiores: en sus primeros días, la nueva gestión también puso manos a la obra en el campo de juego del Serpentario y comenzó a encarar la pesada herencia económica, con una deuda de tres meses de sueldos a los jugadores que ronda los 30 millones de pesos