Este martes 2 de septiembre, el Club Atlético Colón Junior celebra 100 años de vida. Un siglo cargado de historia, pasión, lucha y pertenencia. La institución de la calle Sargento Cabral fue fundado en 1925 en el corazón de Desamparados, por trabajadores de la Bodega Graffigna: nació del esfuerzo colectivo de obreros que, luego de sus turnos entre barricas y toneles, se calzaban los botines y salían a la cancha con una pelota de trapo y un sueño común: tener un club propio. Esos colores, azul y amarillo, marcaron la identidad inicial de Colón, que con el paso del tiempo sumó el blanco para formar la camiseta que hoy sigue flameando en el barrio.
En sus inicios, la institución se llamó Club Atlético Juan Antolín Graffigna, en homenaje al impulsor de la idea, fallecido poco antes de concretarla. Fue su hermano Alberto quien se puso al hombro el proyecto y, junto a los vecinos del barrio, fundó lo que luego sería uno de los clubes más emblemáticos de la provincia. En los años 30 ya mostraba su fuerza: obtuvo su primer campeonato de la Liga Sanjuanina en 1927 y repitió logros en 1930, 1931, 1933, 1938 y 1942. Con el tiempo, por cuestiones legales, el nombre cambió: pasó a ser Club Atlético Colón Junior, ya que existía un club homónimo en Caucete. Desde entonces, los "Merengues" se convirtieron en una marca registrada del fútbol sanjuanino.
Con el tiempo, es el club que se animó a soñar en grande y que supo concretar esos sueños. Fue pionero en tener la primera ciudad deportiva de la provincia, con pileta olímpica, canchas de bochas y pelota paleta, gimnasio, comedor, sede social y casas internas para jugadores. Fue también el primer club sanjuanino en tener una presidenta mujer, Herminia de Lezcano, y en levantar una radio partidaria cuando ni se hablaba de comunicación institucional. En el barrio, todos lo sienten propio.
Pero no todo fue fácil, en los años 80 el club atravesó una de sus crisis más duras: estuvo al borde del cierre, con las instalaciones deterioradas y la actividad futbolística al mínimo. Pero como tantas veces en su historia, fue la gente la que lo levantó. Hinchas, exjugadores, dirigentes de corazón, vecinos que no estaban dispuestos a ver morir a su club. Así, desde el fondo y con trabajo a pulmón, Colón volvió a ponerse de pie. En los 2000 recuperó competitividad, volvió a ser protagonista en la Liga Sanjuanina y se proyectó en los torneos regionales. Hoy mantiene una actividad deportiva diversa.
El estadio, conocido como La Bodega, lleva el nombre del doctor Jorge R. Barassi, dirigente histórico que supo dejar huella. Es un lugar donde se respira historia, donde cada tablón tiene una anécdota y cada grito de gol guarda el eco de generaciones. La hinchada, "La Banda del Sifón", acompaña como siempre con bombos, trapos y garganta.
Hoy, a 100 años de aquel puntapié inicial, Colón Junior es mucho más que un club: es una parte viva de la historia sanjuanina y un orgullo para toda la familia merengue.
Fuegos artificiales para celebrar el centenario de Colón Junior:
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