El cierre del Dakar 2026 quedará marcado como uno de los más vibrantes de todos los tiempos. Después de recorrer casi 8.000 kilómetros entre desiertos, montañas y etapas maratón, Luciano Benavides llegó a la última jornada con una desventaja mínima y la convicción de que todavía estaba todo por jugarse. En la especial de Yanbu, y ante un terreno complejo dominado por la navegación fina y las dunas cortadas, el salteño mantuvo un ritmo sólido desde el inicio y no se despegó de los líderes, sabiendo que el margen era tan estrecho que cualquier error ajeno podía darle la oportunidad que necesitaba.
Ese momento finalmente llegó. En los últimos kilómetros, cuando parecía que Ricky Brabec tenía controlada la general, un desvío en la navegación alteró sus tiempos y abrió la puerta para que Benavides, que mantenía una precisión notable en el roadbook, recortara los segundos necesarios para saltar a la cima. Con la tensión a flor de piel en el vivac, los tiempos oficiales confirmaron lo inesperado: el argentino se quedaba con el título por apenas dos segundos, una diferencia ínfima en una carrera que exige más de 40 horas netas de velocidad pura.
La emoción invadió inmediatamente al piloto de KTM, que se abrazó con su equipo y con su hermano Kevin, también Dakariano ilustre. “Nunca dejé de soñar, incluso cuando matemáticamente parecía imposible”, dijo Benavides, visiblemente conmovido. “Este resultado es fruto de un trabajo enorme y del apoyo de todos. Ganar el Dakar era el objetivo de mi vida”.
Su victoria representa un hito para el motociclismo argentino: es el primer campeón nacional en motos desde Kevin Benavides, quien levantó el trofeo en 2021 y 2023. Pero además, el final tan ajustado convierte a esta edición en una de las más memorables. La constancia del salteño a lo largo de las dos semanas —sumando podios de etapa, evitando caídas y manteniendo siempre una estrategia inteligente— fue clave para llegar con opciones reales hasta el último kilómetro.
El Dakar 2026 también consolida una tendencia: Luciano se ha convertido en una de las figuras más respetadas del rally raid internacional. Su crecimiento en los últimos años, desde las primeras participaciones hasta este consagratorio triunfo, lo posiciona como una referencia de la especialidad. Equipos, rivales y fanáticos destacaron su capacidad para mantener la calma en situaciones límite, uno de los atributos que define a los grandes campeones.
Mientras en Argentina se multiplicaban los mensajes de celebración, en Arabia Saudita el piloto dedicaba el logro a su familia, a su provincia y al deporte nacional. “Este título es para quienes me acompañaron desde siempre, para los que confiaron en mí incluso cuando los resultados tardaban en llegar”, sostuvo.
Con la corona del Dakar finalmente en sus manos, Benavides abre un nuevo capítulo en su carrera. Su principal objetivo será defender el título en 2027, aunque por ahora se permite disfrutar del sueño cumplido: el día en que su nombre quedó grabado para siempre en la historia del Dakar.