¿Penal para Barracas? Sí.
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SUSCRIBITE¿Penal para Barracas? Sí.
¿Desde el barro hasta el cielo? Sí
¿La rosca política eterna? Sí
¿Las mañas y la picardía criolla? Sí
¿La capacidad infinita para manejar un grupo humano? Sí.
¿Mística, fe, religiosidad? Sí.
Todo esto, y algunas cosas más, definen a Claudio “El Chiqui” Tapia, el sanjuanino que fue una parte clave del logro obtenido este domingo 18 de diciembre por la Selección Argentina: el campeonato del mundo 36 años después, a dos años de la muerte de Diego Maradona, en quizá el último mundial de Lionel Messi (uno más Leo, uno más)
A sus 55 años, el presidente de la AFA puede mirar hacia atrás y ver un cuento de hadas.
Desde que abandonó muy joven su humilde casa en Concepción, en calle Falucho casi Sarmiento, para irse a probar suerte a Buenos Aires buscando un destino en el fútbol (fue un delantero discreto en Barracas Central y en Dock Sud), su trabajo de barrendero para “parar la olla”, hasta que la vida lo cruzó con María Isabel Paola Moyano, la hija del poderoso sindicalista de Camioneros, Hugo Moyano, todos son mojones que marcaban ese camino.
Moyano lo adoptó como a otro hijo, y comenzó su trabajo en Camioneros. Pero el recién llegado era mirado con recelo por la familia política, y se fue al fútbol, ambiente donde la familia de su esposa ya pisaba fuerte.
Debió hacer el cursus honorum, empezar bien de abajo, algo que no le era extraño. Barracas Central fue su destino y allí comenzó su trabajo como dirigente, con el sueño de convertir al club, uno de los más antiguos del futbol vernáculo, en una institución de primera.
Alumno dilecto de Julio Grondona, como el mismo reconoció (“Soy lo que soy en el fútbol gracias a Julio Grondona") llegó a la presidencia de AFA dando por tierra con dos años y medio de peleas interminables y de inestabilidad económica e institucional.
Fue el segundo presidente que llegaba a la institución madre del fútbol argentino desde el ascenso, luego de Raúl H. Colombo, que fue presidente de AFA entre el 1957 y 1965, representado al humilde Almagro.
Fue la voluntad también cumplida de Julio Grondona, que quería limitar el poder de los 5 grandes en el fútbol local.
En la vergonzosa noche del 38-38, Tapia había trabajado fuerte por Luis Segura, contra Marcelo Tinelli. Luego decidió jugar su suerte, armando el bloque “Ascenso unido”.
Su decisión fue terminante para que Sampaoli llegue a la Selección, y supo bancar la tormenta generada por el fracaso del ciclo del ex técnico del Sevilla.
Luego, contra toda de la prensa hegemónica sostuvo al cuerpo técnico de Lionel Scaloni, Walter Samuel, Pablo Aimar, pese a la nula experiencia de todos ellos en la conducción de equipos súper profesionales.
El tiempo le dio la razón. El cariño y el respeto que por él tienen los jugadores de la Selección hablan por sí solos.
Sanjuanino, barrendero, campeón mundial.
Le fue largamente correspondida su devoción por nuestra santa popular, la Difunta Correa, que lo espera en su San Juan con la Copa del Mundo en la mano.
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