Sonrisas, ojos llenos de entusiasmo y muchas ganas. Con eso se puede definir la noche que vivió el Club Atlético de la Juventud Alianza en su casa, con su gente y rodeado de sus colores. La fiesta fue antes de partir a jugarse el partido más importante de su historia: el último escalón para alcanzar el tan ansiado Federal A. Un vestuario feliz y confiado: abrazado a una ilusión.
Una de las calles más queridas por el hincha estuvo repleta. "La Gorriti", lugar donde esta tarde -a falta de dos días para el duelo más importante- los árboles se vistieron, y sostuvieron los trapos de los distintos barrios y villas de los seguidores del Lechuzo, o simplemente del rostro del fanático que ya no está y alienta desde el cielo.
Nenes chiquitos en brazos asombrados por los cuetes explosivos, las bengalas de colores y las bombas de humo. El pibe lleno de tatuajes de Alianza y mostrando a todos los presentes lo hincha que puede llegar a ser llevando a sus colores marcados en la piel. Y no me quiero olvidar de las madres de los chicos que van a Córdoba, porque claro, los jugadores viajan a la batalla, una de las más importantes de su corta y larga carrera en el fútbol.
¿Y adentro? un pasillo interminable que lleva a un vestuario. Habían dos santos casi rozando el techo y un plantel vestido de Smoking, pero con la pilcha de Alianza. Packs de agua, valijas, los paquetes de yerba, la ropa que dejan y algo que no puede faltar en los que creen y en los que no: la cadenita con la señal de la cruz. Un amuleto o un rezo; o el simple abrazo a la familia antes de subir un pie al colectivo que los llevará a destino.
Un vestuario feliz, confiado y lleno de ganas posó para la cámara de Tiempo de San Juan, quien se llevó la última postal, si Dios quiere, del Regional Amateur.