Roberto Cejas era un joven santafesino de 29 años que le prometió a sus amigos que, si Argentina llegaba a la final del mundial de 1986, en México, el viajaría para ver el partido.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITERoberto Cejas era un joven santafesino de 29 años que le prometió a sus amigos que, si Argentina llegaba a la final del mundial de 1986, en México, el viajaría para ver el partido.
Con dos joyas de diego (el segundo gol fue una obra inigualable) Argentina venció a la Bélgica de Ceulemans y Pfaff, y Cejas se dispuso a cumplir la promesa.
Compró un pasaje en 3 cuotas y llegó a México el día anterior al partido decisivo, y se reunió con su “barra” que ya estaba en tierras aztecas.
El primer problema estaba solucionado, ahora había que ingresar a la cancha, y las entradas estaban agotadas.
En su grupo eran 7 amigos, y sólo 5 tenían tickets, pero él no.
Le dijeron que una revendedora en las afueras del Estadio las vendía por 80 dólares. Cejas encontró a a la mujer, pero ya no le quedaban.
El dinero que les quedó fue utilizado como soborno para los cortadores de entradas. Los billetes de 5 dólares mezclados entre los tickets hicieron la magia aquel 29 de junio de 1986, y los molinetes se abrieron.
La barra se ubicó rápidamente detrás del arco donde Argentina atacaba en el primer tiempo, bien cerca del foso.
Cejas, un visionario, se había puesto una peluca porque afirmaba que quería reconocerse en las imágenes que quedaran de ese día, que el ya avizoraba histórico para la Selección, presentimiento que rubricó Jorge Burruchaga, a pase genial y de primera de Maradona, en "la corrida de todos los tiempos".
Cuando terminó el partido vencieron el último desafío, y saltaron el foso.
Ya adentro de la cancha tras la entrega de los premios, corriendo hacia la multitud de jugadores, público, dirigentes y periodistas que poblaban el campo de juego, Cejas giró y se topó con Diego Armando Maradona.
El capitán, Copa del Mundo en mano, le hizo una seña como diciendo “alzame”. Y Cejas lo alzó.

Veinte años después, tras no volver a verse nunca más, Cejas se pudo cruzar con Diego en el programa De Zurda, que el 10 conducía junto a Víctor Hugo Morales.
“No quise ser uno más de los que te jodían”, dijo, justificando la ausencia.
Mirá la entrevista.
