Desde que llegó a Boca, Marcos Rojo siempre tuvo dos objetivos: ganar la Copa Libertadores que miraba con su papá fana xeneize por TV y volver a la Selección. Desde que el Bocha Batista le avisó que quería tenerlo en los Juegos Olímpicos de Tokio, Carlos Izquierdoz se planteó una meta: ponerse alguna vez la camiseta argentina. Y en estas horas, el que abrió una puerta para que los centrales puedan cumplir esos sueños fue el mismísimo DT del equipo nacional, Lionel Scaloni.
“Me encanta ver las ganas que tienen Rojo e Izquierdoz de estar en la Selección, los estamos mirando y siguiendo a ambos”, contó el entrenador campeón de América en TNT Sports. Y de alguna forma, cotizó fuerte las ilusiones de ambos jugadores.
Luego, Scaloni fue por partes. Primero habló de Rojo, quien ya tiene dos Mundiales encima (el de Rusia 2018 lo tuvo al DT como ayudante de Sampaoli). Además, muchos hinchas de Boca ya vienen pidiendo su convocatoria. "Con Marcos tengo una gran relación, lo aprecio mucho. Es un jugador que a la Selección le ha dado mucho y está en carrera, siempre lo miramos", aseguró el DT.
Y luego, habló del Cali, quien al no poder ir a los Juegos se había quedado con las ganas de ponerse la celeste y blanca. ¿Tendrá revancha en la Mayor? Scaloni la dejó picando. "También lo seguimos, me parece que está haciendo una gran temporada. Escuché unas declaraciones suyas... Me encantan las ganas que tiene de estar en la Selección", aseguró el técnico, que hace mucho hincapié en el sentido de pertenencia de su plantel.
El capitán de Boca, a los 32 años, viene teniendo un gran nivel, y había contado este martes su decepción por no haber podido representar al seleccionado en Tokio, como uno de los jugadores mayores. "Yo me moría de ganas de ir, nunca jugué en la Selección, ni en Juveniles, y era mi sueño, pero hay momentos en los que hay que tomar decisiones en frío. El club apostó mucho por mí cuando yo estaba en México, hizo un esfuerzo grande y yo me debía al momento importante que había que afrontar".
En efecto, cuando Batista le avisó que estaba en los planes, Tevez había dejado el club, Boca debía afrontar el cruce de Copa contra Mineiro y él pasaba a ser el capitán del equipo. "Era complicado, teníamos los octavos, había un superclásico de por medio al que iba a llegar justo si se pasaba de ronda. Y mis compañeros me lo podrían haber recriminado. Me dolió, pero estando en Boca o en siempre hay más posibilidades de llegar a la Selección", sostuvo.