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"El hombre que me hizo feliz a los 10"; el emotivo recuerdo de Hugo Asch tras la muerte de Juan José Pizzuti

Una de las mejores plumas del periodismo argentino dejó en las redes sociales su nota tras la muerta de una gloria de Racing Club, club del que es hincha.
viernes, 24 de enero de 2020 · 21:43

Por Hugo Asch

Juan José Pizutti (1927-2020), el hombre que me hizo feliz a los 10.
“Y YA LO VEEEE… Y YA LO VEEEE…”

Pizutti era un señor mayor que solo se hacía visible cuando abandonaba el pozo donde se sentaban los directores técnicos. Tenía un rostro sereno e inexpresivo. Pero el canto de guerra de la hinchada se refería a él. “Y ya lo veeee, y ya lo veeee… es el equipo de Joséééé...”.

En 1966 yo iba a la pileta del club, y un día, tímidamente, le sugerí a un pibe más grande que se paraba al costadito de las banderas y los bombos. “Deciles que se llama Juan José. Debería ser “…es el equipo e’ Juan José”.

Ridículo. Mi propuesta naufragó en mis mejillas calientes, luego de decir la frase. Uno sabe, siempre, cuando dice una boludez. Aunque tenga 9, o 10.

El Racing de Pizutti era un vendaval por dos razones fundamentales.

a) Todos iban al ataque porque abajo quedaba Perfumo, con el auxilio de Martín, que volvía por derecha, Mori en la mitad y Rulli, que jugaba de tres pulmones. Perfumo sostenía todo, mientras el Panadero y Basile corrían hasta el área rival, esperando los centros de Martinoli, el wing derecho, o las pelotas cruzadas de Maschio. Además estaba Cejas, un arquerazo.

b) El Pulpa Etchamendi, un técnico uruguayo muy ocurrente en sus frases tenía una explicación diferente, nada técnica. “¿Saben por qué Pizutti juega mandando todo el equipo al ataque? ¡Porque es soltero, viejo!”.

Pizutti, decían, era hincha de Independiente cuando era chico. No puedo desmentirlo, pero me importa nada. Artime y Alonso eran de Racing y nos hicieron mil goles.

El señor de rostro imperturbable, que jamás perdía el tono, se reveló como un estratega inteligente, un audaz, un revolucionario en un fútbol que venía de los Boca defensivos y campeones, con Roma Silvero y Marzolini, Simeone, Rattin y Orlando, y sus variantes. A eso oponía una suerte de fútbol total criollo con una formación que se decía sin respirar:

CejasPerfumoyDíazMartínMoriyBasileMartinoliRulliCárdenasJJRodriguezyMaschio.

Pizutti es, fue, será, el técnico más importante en la historia de Racing. Campeón argentino, de la Copa Libertadores y del mundo, que eso era la Intercontinental. El primero. Yo los ví a mis 10 años, lo que para mí fue perfecto. Es la edad del futbolero. Todo adulto que discute de futbol, hoy y siempre, vuelve a tener 10 años. El fútbol tiene esa edad, con la pelota en juego.

Nada me hizo tan feliz como el equipo de José. Cuando escucho el coro grabado en You Tube, y veo las banderas colgadas y los bombos (hoy reemplazados por banditas con metales que repiten infinitamente los temas de tribuna en modo melancólico: una desgracia), lloro. Y sí. Lloro como un boludo, lloro de emoción, aunque me de vergüenza.

En 1966 era demasiado chico, pero en 1967 vi varios partidos de Copa Libertadores y las dos finales en Avellaneda. El 0-0 con Nacional que se definió en un tercer partido en Chile. Y la maravilla del 2-1 al Celtic, que nos había bailado en Glasgow (Pizutti sacó al Panadero y puso a Chabay para marcar a Johnstone, el puntero derecho, el mejor escocés) y obligó al tercer partido en Montevideo. El inmortal gol de Cárdenas.

El equipo era una locura, yendo al ataque se paraba con un insolito 1-3-1-5 con un crack histórico como 2, un fenómeno que, aún otoñal fue definitivo con el 11 en la espalda, el Panadero que no marcaba pero atacaba como un brasileño, el Coco, un gran central opacado por Perfumo y alguna lesión, y un excelente arquero. El resto acompañaba.

Pizutti era 8, pero fue un tremendo goleador, un jugadorazo. Su papel como técnico fue brillante, único. Alguno recordará que él estaba sentado en el banco el día que Racing descendió a la B en 1983. Sería una injusticia atroz hacerlo.

Pizutti estuvo en el momento perfecto, en el lugar indicado. Y fue muy original en su planteo. Años después, el estilo abierto de la Holanda de Cruyff fue bautizado como ‘el fútbol total. Era un equipo de cracks, bien entrenado y con infraestructura europea a su favor.

Toda mi admiración para aquella máquina naranja.

Pero la revolución la hizo José.

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