La personas que llegaba a la Unidad 48 de San Martín sabían que su vida no tenía retorno. La muerte era una constante en el lugar porque allí convivían los presos más peligrosos del país. Sin embargo, todo cambió cuando una pelota ovalada ingresó en un bolso por los pasillos de la cárcel. La vida de los presidarios empezó a transformarse rotundamente. Las segundas oportunidades comenzaron a ser realidad y todo fue gracias al rugby.
"Transmitimos los que el rugby nos dejó". Con esta frase Matías Estrada y Federico Zapata definieron su experiencia en Espíritu Rugby, equipo provincial en el penal de Chimbas, cada vez que ingresa al establecimiento para entrenar alrededor de 80 presos. Ambos, estuvieron en Buenos Aires en la cena solidaria de Espartanos y visitaron la unidad carcelaria donde nació el primer equipo de rugby en la cárcel.
Federico y Matías quedaron maravillados al ver una cancha de rugby en un penal. Ambos conocieron las unidades donde los presos que integran Espartanos estudian, cocina y entrenan. También, allí aprenden oficios para ponerlo en práctica cuando recuperen la libertad. Los que más le llamó la atención fue que la esencia del deporte es el mismo en las dos unidades penitenciaria y en los clubes donde jugaron. Sin embargo, para los presidiarios es todo; porque gracias a esta disciplina tienen una segunda oportunidad en la vida.