Amistoso con Marruecos

Scaloni se queda con poco margen para las rotaciones

El partido ante Marruecos iba a ser utilizado para rotar jugadores. Pero el margen de error se redujo. Ensayo sin Messi y sin Pity Martínez.
sábado, 23 de marzo de 2019 · 21:42

Sin Lionel Messi, instalado ya en Barcelona a la espera del derbi del sábado venidero ante Español, y sin Pity Martínez, desgarrado, la Selección de los 31 apellidos que ahora ya son 27 volvió a Valdebebas tras la derrota sufrida en la lujosa casa del vecino menos rico de la ciudad, y se entrenó por la tarde. La ausencia del mejor jugador del mundo, claro, hizo que sólo un puñado de enviados argentinos asistiera a los 15 minutos de apertura de puertas de la práctica. Ni cámaras, ni prensa escrita, ni radios, ni agencias de noticias locales.Efecto Messi. Y eso que la temperatura subió unos cinco grados y la tarde era cálida y agradable. Los encargados de seguridad parecían menos celosos; casi piadosos tras el 1-3.

Como suele ocurrir el día después, todos aquellos que formaron parte del encuentro del viernes (salvo quienes ingresaron pocos minutos) se movieron liviano. Los arqueros trabajaron por su lado y los doce restantes realizaron ejercicios con pelota. Los que hicieron delante de la prensa consistieron en agruparse de a tres y trazar diagonales con pases de primera, todo bajo la conducción del preparador físico Luis Martín y de los asistentes del entrenador principal, Roberto Ayala y Walter Samuel.

Distendidos pero aplicados al trabajo se movieron Darío Benedetto, Renzo Saravia, Matías Zaracho, Marcos Acuña, Angel Correa, Rodrigo De Paul, Manuel Lanzini, Guido Rodríguez, Iván Marcone, Paulo Dybala, Germán Pezzella y Roberto Pereyra, quienes fueron llegando a la cancha central mirados desde lejos por el DT Scaloni. Apostilla al margen: llama la atención que a ningún futbolista, ni al entrenador, se le ocurra siquiera saludar estando tan cerca a los pocos enviados especiales argentinos ubicados a metros de la cancha, en lugar bien visible. En todos los casos fue entrar al campo, advertir la presencia de la prensa e ignorarla. Ausencia de un gesto elemental de cortesía que no debiera saber de derrotas feas ni de fantasmas que, como se sabe, sólo existen en la imaginación.

Lo cierto es que la preparación para el segundo y último compromiso de esa minigira euroafricana está en marcha. Y un rápido análisis de lo ocurrido permite suponer que el margen de maniobra del entrenador se redujo considerablemente. En la previa, habían deslizado desde el cuerpo técnico argentino que potencialmente Marruecos era un rival superior a Venezuela. “Está entre las veinte mejores selecciones del mundo y jugará ante su gente, que es muy seguidora”, dijo uno de sus integrantes. ¿Por qué se apostó entonces al mejor equipo en el primero de los duelos? Por las presencias de Messi y de la empresa auspiciante del primero de los duelos.

Así las cosas, lo que había sido elegido -con la contradicción del caso- como un partido/banco de pruebas pasó a tener otra trascendencia a partir del traspié madrileño. Y la necesidad de no sufrir otro impacto en el mentón podría derivar en una formación sin tantas rotaciones. Si se quiere, “más titular”. Precisiones no las había hasta anoche, pero hay apellidos que suenan fuerte para salir a la cancha en el Ibn Battuta de Tanger: el arquero Esteban Andrada, el defensor Germán Pezzella y el volante-delantero Paulo Dybala. Para mayores precisiones se sugiere esperar.

La actividad argentina proseguirá el domingo con un doble turno, de nuevo en la Ciudad Deportiva del Real Madrid y sin atención a la prensa. El lunes será el día de traslado a Tanger y el martes, desde las 21 hora local, cinco menos en Buenos Aires, el turno del octavo amistoso de la era Scaloni, el séptimo sin Lionel Messi.

Fuente: Clarín

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