Historia de la Vuelta

Gastó todos sus ahorros para viajar 1.400 kilómetros por Peter Sagan

Rosana llegó a San Juan junto a su esposo y sus dos hijos. Tiene el set matero y hasta su celular ploteado con la cara del eslovaco. Dice que el ciclista fue su motor para superar una gran depresión.
miércoles, 30 de enero de 2019 · 18:21

Vive en Catriel, Río Negro, donde la temperatura máxima alcanza los 30º y la mínima es de 5º bajo cero. Es ciclista de alma y una rebusca de la vida, profesora de zumba y hasta entrenadora de deportistas amateurs. Pero sobre todo, una fiel seguidora de Peter Saga, su máximo referente dentro y fuera del pelotón. "Peter es mi ídolo porque sabe competir, siempre quiere ganar, es buen compañero y esa actitud me hace sentirlo como una alma gemela”, dice, emocionada.

Su fanatismo por el ciclista eslovaco comenzó hace un par de años, cuando mediante el deporte pudo salir de una fuerte depresión: sufrió un grave problema de salud (riñones) y cuando se recuperó perdió a su madre en una tragedia, justo en el Día del Padre. Fue sin dudas un mazazo, que pudo superar gracias a las dos ruedas y, claro, a Sagan, de quien se contagió el espíritu de luchador, un don que lo ha llevado a ganarse el corazón de cientos de aficionados del ciclismo. 

Por eso que en el marco de la 37º Vuelta a San Juan, que tiene como estrella máxima al eslovaco, Rosana no perdió la chance de viajar junto a toda su familia a la provincia sanjuanina. Gastó todos sus ahorros, pero con la satisfacción que al menos iba a poder disfrutar de ver a su ídolo a unos metros. "Ella lo admira e idolatra. El ciclismo es su gran pasión y sigue a todos lados a Sagan, por tele, obviamente. Él es carismático y sencillo, igual que ella", cuenta Yamila, su amiga. 

Durante la contrarreloj que se disputó en Pocito, Rosana estuvo a la vera de la ruta junto a su esposo y sus dos hijos. Con el set matero, celular y camiseta del eslovaco, lo alentó en los 21 kilómetros de recorrido que tuvo la CRI. "Tiene todo de Sagan. Para su cumpleaños le hicimos una torta con su cara, estaba emocionada. Ojalá lo pueda conocer", contaron desde su entorno. 

La joven mamá presenció cuatro de las siete etapas de la competencia, pero todavía no tuvo la dicha de toparse con el pedalero del Bora-Hansgrohe . Logró llegar hasta el búnker donde se alojan los ciclistas de la famosa escuadra, previa a cada carrera, pero no lo halló. Tampoco lo ubicó en el hotel Del Bono Park, donde se hospeda desde hace una semana. Igual no pierde las esperanzas. 

 

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