Por Sergio Caballero
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEPor Sergio Caballero
Desde esta semana la provincia cuenta con dos nuevos árbitros profesionales. Se trata de Gabriel González y Pablo Núñez, que lograron contrato con la entidad madre del fútbol argentino. Es el ascenso de jóvenes que apostaron desde muy pequeños a uno de las profesiones más criticadas, ingratas y odiadas del fútbol: el arbitraje.
Ellos se suman a Emanuel Ejarque y Nelson Leiva que ya están en el mundo AFA, y aseguran que se sienten en su mejor momento y van por todo.
Pablo Núñez se acomodó por primera vez el silbato y las tarjetas a los 17 años, cuando “jugaba al fútbol con un grupo de árbitros amateurs. A los 18 años empecé el curso en la Liga Sanjuanina de Fútbol. Ahora no me veo solamente adentro de la cancha marcando el reglamento”. A sus 29 años dirigirá Federal A y también tiene la posibilidad de integrar cuerpos arbitrales en categorías superiores.
La historia de Gabriel González es parecida, aunque viene de cuna de silbato. Su padre Marcelo González supo marcar el reglamento en las canchas de la provincia y también en torneos regionales. Gabriel cuenta que “terminé la escuela y me metí a dirigir. Mi viejo me dio muchos consejos y traté de hacer las cosas lo mejor posible. Ahora estamos con Pablo cumpliendo uno de los objetivos que siempre soñé´”.
Como llegaron a ser parte de AFA
Pablo Núñez contó que “el curso de árbitro nacional lo hice en Buenos Aires y me tocaron profesores muy motivadores. Hoy estamos parados en el mundo AFA y sabemos que es una posibilidad de seguir creciendo. Para esto hay que tener buenas actuaciones, creo que nosotros las tuvimos. Además me encuentra en mi mejor momento físico y anímico. El entrenamiento, la buena alimentación y no bajar los brazos nunca, nos trajeron hasta acá” dijo Núñez.
Con el mismo entusiasmo responde Gabriel: “estoy pleno, en mi mejor momento también. La verdad es algo que anhelé siempre. Tuve una pasantía y creo que eso me ayudó mucho. Ahora se vienen partidos donde el margen de error es mínimo, estamos preparados para eso. Los jugadores que son más profesionales y nosotros tenemos que estar bien física y psicológicamente para cada partido”.
Los dos seguirán juntos. Tendrán que ir a Mendoza a la cancha de Maipú para un partido de Federal A, acompañados de Emanuel Ejarque como árbitro principal.
El camino no fue fácil para ninguno de los dos
Pero no todo es color de rosa. Ellos tuvieron que sacrificar muchas cosas. González dijo que “nosotros somos personas públicas que tenemos que cuidar esa imagen. Tenemos que ser más profesionales ahora. Tengo una regla que impuse siempre, trato de no salir y mostrarme en lugares públicos y que después los jugadores o los mismo dirigentes digan que no rendí en un partido porque me vieron en la madrugada” dijo. Pablo considera que “hay salir a divertirse, obvio que no antes de un partido. Pero tenemos que ser mesurados y divertirnos sanamente”.
Son dos jóvenes que abrazaron el arbitraje desde muy pequeños. Gabriel tiene 28 años y si bien es técnico de un equipo de futbol 5, siempre piensa como mejorar su actuación como silbato adentro de la cancha.
Pablo también jugó al fútbol y dirigió. Estuvo en un equipo de futsal, pero llegó un momento que le tiró más ponerse la ropa de negro que la pasión de jugador.
La hinchada del árbitro
Pablo Núñez reconoce que el orden es su enemigo. Por eso al momento de llegar con el equipo en condiciones para el fin de semana aparecen las salvadoras. “Mi madre y mi hermana están siempre pendientes de acomodarme el bolso, ellas son mi hinchada, y mi hijito. La familia es lo más importante, es la que siempre nos espera y reza para que nos vaya bien en cada cancha que vamos”. También recordó a su abuela y a su tía que "desde el cielo" lo acompaña, contó emocionado.
La familia de Gabriel “es incondicional, siempre están con consejos, mi viejo por su lado y mi madre que no deja detalles y mi hermana igual. También mis amigos, que una vez se fueron hasta La Rioja por el solo hecho de verme dirigir y de apoyarme, esas cosas son impagables” relató.
Un referente en el arbitraje
Los dos tiraron el mismo nombre casi al unísono. Domingo Allegue, el instructor de Liga Sanjuanina que siempre está para auxiliarlos en cualquier situación complicada. En el caso de Pablo, “muchos compañeros que me dieron consejos también fueron importantes”. Mientras que para Gabriel “además de Allegue, Eugenio Yevcin es alguien que me marca situaciones y después suceden tal cual. Mi viejo es otro” dijo.
No pueden disimular el orgullo que tienen por el logro obtenido. Ambos se relajan y hablan del fútbol pero lo emparentan al concepto de familia. Para ellos el fútbol se vive con la misma pasión que cualquier hincha, claro que ellos no gambetean rivales, sino que tratan de evitar insultos. No rechazan centros sino que festejan cuando el partido es un espectáculo que disfruta toda la familia.
