Todo fue más prometedor de lo que realmente resultó. San Lorenzo y Vélez Sarsfield era, a priori, un gran plato para un lunes por la noche que asomaba desapacible y lluvioso. Con la ferviente gente Azulgrana en las tribunas, el cuasi clásico (o el encuentro picante, en el que se transformó este cruce en los últimos años) se perdió entre las insinuaciones locales y el conformismo del Fortín, que continua segundo en su zona.
El 0 a 0 final le cayó mejor al visitante, que está a un paso de los octavos de final de la Copa de la Liga, mientras que Boedo se retiró aplaudido por su público por su ímpetu constante por ir al frente, pese a las tremendas limitaciones y la falta de nombres de gran envergadura. De esta manera, el Santo sigue a la expectativa de lo que pueda suceder con sus rivales en la zona y, por ahora, se encuentra noveno, con la obligación de ganarle a Platense (como visitante) y jugarse las ropas ante Independiente en el Bajo Flores.