Lo que debía ser un domingo de pura fiesta de la mano del Rally Sudamericano, en el emblemático tramo de Giulio Cesare-Mina Clavero se transformó, en un abrir y cerrar de ojos, en una pesadilla. El piloto sanjuanino Gastón Pastén fue el último en pasar a fondo por el sector del siniestro antes de que el Volkswagen Polo de los paraguayos Didier Arias y Héctor Núñez perdiera el control. "Hasta antes del accidente ese tramo era una fiesta, estaba lleno de gente. Ya subiendo al Giulio había como dos o tres kilómetros de autos para abajo de gente que estaba bajándose ahí en la orilla para ver", relató el sanjuanino, describiendo un marco imponente que minutos después sería escenario de muerte.
El accidente ocurrió entre los kilómetros uno y dos, donde el auto de Arias se despistó y, tras dar varios vuelcos, impactó violentamente contra un grupo de espectadores. Entre ellos estaba Braian Zárate, un joven cordobés de 25 años que falleció poco después en el hospital. "El piloto que tuvo el accidente da la casualidad que largaba detrás mío. Nosotros no pudimos ver nada. Lo que capaz faltó fue más policía ahí adentro o haber tenido más vedada la zona de espectadores", señaló, comparando la situación con el estricto control de seguridad que vivió recientemente en Jesús María.
La mecánica de la fatalidad en el rally suele repetirse: los "autos cero" limpian la zona, pero la gente regresa al peligro en busca de la mejor toma o el mayor impacto visual. "Sé por grupos de WhatsApp que a la gente la habían corrido de ahí, que los vehículos de seguridad hicieron bien su trabajo. Pero la gente se vuelve a ubicar mal y pasó lo que pasó", lamentó el corredor local, quien recordó que en otras competencias las zonas vedadas se respetan a rajatabla a pesar de las quejas de los fanáticos. En esta ocasión, la imprudencia y la falta de un cordón policial permanente que custodiara el sector tras el paso de la seguridad fueron un combo letal.
Lo cierto es que la violencia del impacto obligó a la intervención inmediata de un comité de crisis integrado por la organización, el Automóvil Club Argentino y servicios sanitarios. Según trascendió, el binomio paraguayo debió permanecer en el lugar mientras se realizaban las pericias de rigor bajo la mirada atónita de los presentes. "Sé que el piloto y el navegante tuvieron que quedar ahí un rato, seguramente con el auto retenido", comentó el sanjuanino, dimensionando la
Además de la víctima fatal, una mujer de 40 años sufrió fracturas graves en sus extremidades y una niña recibió asistencia por heridas menores, sumando dolor a una jornada que terminó de la peor manera. Pastén cerró con una reflexión que sacude al ambiente motor. "Terminó lo que era un evento deportivo y una fiesta en un velorio, lamentablemente. Siempre se hace hincapié en la seguridad porque el auto se puede romper, puede fallar o un piloto se puede equivocar, y las consecuencias son fatales. Ojalá se empiece a tomar más conciencia", apuntó Pastén.