El ambiente del motociclismo de velocidad aún sigue conmovido por las muertes de Federico Palacios (22) y Gabriel Gerbasi (44). Ambos fallecieron en plena competencia, el joven en diciembre del 2017 y el experimentado piloto este último 28 de mayo. Una doble tragedia que es difícil de olvidar, sobre todo para Mauricio Quiroga, un piloto sanjuanino que presenció ambas desgracias.
“Es lamentable lo que pasó. Conocía a Gabriel, fue una verdadera desgracia. Algo parecido viví con Federico. Y a uno le toca estar ahí, vivirlo. Presenciar momentos que a uno le queda para siempre y que después te generan preguntas. Es difícil de explicar, ver a la familia de un lado a otro con desesperación. Después de eso costó llegar volver a San Juan, llegar a casa, la cabeza no te deja de trabajar”, contó a Tiempo de San Juan.

Mauricio tiene 30 años y desde los 14 es un apasionado del deporte motor. Estuvo alejado del motociclismo varios años, pero retomó en 2015 de la mano de Chicho Lorenzo, papá del reconocido piloto Jorge Lorenzo. Siempre le gustó la velocidad y jamás le tuvo miedo. Pero confiesa que después de la tragedia de Gerbasi, se replanteó seguir en la actividad.
“Uno lo piensa. Hay ganas de seguir pero con estas cosas cuesta continuar. La familia me apoya pero los nervios y el dolor siempre están. Claro que no les gusta que me esté arriesgando y con esta tragedia hay amigos que me dicen que quizás es la hora de bajarse. Pero bueno, ellos no lo viven de la misma manera que uno”.

El piloto no recuerda otra muerte en competencia durante los últimos 15 años en Argentina y se le viene a la cabeza la tragedia del sanjuanino Peringa Cerdera, quien falleció el 21 de julio de 1990 cuando resbaló y se estrelló contra un guardrail en el “Maxi Motos”. “Pasaron muchos años sin una muerte en una carrera, en un circuito. Ahora tocaron dos seguidas de una manera impactante y que sin dudas golpeó a todos. Uno no se sube pensando en estas cosas, pero cuando te toca vivirlo es muy difícil”, señaló.