En julio pasado, en la semifinal que protagonizaron Alianza y Colón en el Estadio del Bicentenario, Diego Navas (19) fue expulsado por doble amarilla cuando el partido ya había finalizado. Según su testimonio, ambas amonestaciones fueron por recriminarle dos acciones al árbitro pero dice que fueron acertadas. Sin embargo lo que vino después fue totalmente injusto para él: el informe del juez, Marcelo Cruz, indicó que el jugador del Merengue lo insultó y le propinó un golpe a la altura de los riñones, y por eso le dieron una pena de un año.
"Faltaban cuatro minutos para que termine el partido y me sacó una tarjeta amarilla porque le recriminé una jugada. Después cuando terminó el partido volvimos a discutir y me dijo `ah sí´, y yo ahí supe lo que se venía. El tema es que en el informe dijo que le había pegado y no lo toqué. Después dijo que la Policía me tuvo que sacar y es mentira, hay una filmación que muestra que fue un compañero quien me acompañó a salir del campo. Yo estaba caliente y sí, le reproché. Pero jamás le pegué, es injusto", comentó el muchacho a Tiempo de San Juan.

Diego, quien hasta el año pasado estaba en la cantera de Quilmes y por cuestiones económicas tuvo que volver, contó que cuando regresó a San Juan fue dirigido por Cruz y también fue expulsado. "Fue en uno de mis primeros partidos con Colón, en una semifinal de Cuarta División. Me sacó roja directa por una patada, que queda a criterio de cada uno. Estaba bien, pero esto de ahora no se entiende. No sé por qué hizo eso, por qué del informe".
Pese a que sus compañeros fueron testigos y negaron el incidente con el árbitro, y el club presentó todos los descargos, el Tribunal de Disciplina decidió hacer caso al informe de Cruz y dejarlo afuera de las canchas por varios meses, incluso no puede disputar cualquier categoría o integrar algún club que dependa de la Liga Sanjuanina de Fútbol. "Recibí mucho apoyo por parte de mis compañeros y otros colegas de otros clubes. Pero estoy decepcionado con la Liga", apuntó.

Hoy el joven dice que se gana la vida limpiando piletas y que desde hace tres meses no juega ni entrena en Colón, por ende perdió una fuente de ingreso importante para él y su familia. "Cuando salió la sanción quedamos sorprendidos. Estoy pagando por algo que no hice. Hay otro caso similar, de un forcejeo, y al jugador le dieron seis meses. Y yo realmente no hice nada, ni lo toqué, y me dieron un año. Es injusto y no se puede creer por qué fue así conmigo. Me duele que llegue el fin de semana y no poder jugar", contó entre lágrimas.

alkdaksdjapkda