En el debut de Rafael Nadal en la Suzanne Lenglen de Roland Garros su box estuvo copado por el tío Toni y Carlos Moyá (entrenadores), Carlos Costa (representante), Rafael Maymó (fisioterapeuta y su gran confidente) y Benito Pérez Barbadillo (agente de prensa); además, para los próximos días se los espera por aquí a sus padres, su hermana y su novia. Un día después, en su presentación en el torneo, Juan Martín Del Potro apenas pidió dos ubicaciones en la cancha 6 para su equipo: una para Germán Hünicken, el kinesiólogo que trabaja junto a Diego Rodríguez, su fisioterapeuta de cabecera, y la otra para Chris Jackman, su nuevo agente personal que pertenece a TEAM8, la empresa que fundaron Roger Federer y Tony Godsick y que representa al tandilense. Es decir, apenas dos personas en su banco y ninguna con antecedentes tenísticos como para intentar un peloteo más o menos serio. Los interrogantes, entonces, renacieron tras la victoria ante Guido Pella: ¿puede Del Potro jugar sin un entrenador? Y si lo necesita, ¿por qué tarda tanto en encontrar y en definir a uno?
martes 7 de abril 2026



