Un sanjuanino, Claudio Chiqui Tapia, fue el detonante de la rauda salida de Marcelo Tinelli del universo del futbol. Y otro, el equipo de vóley de UPCN, puede serlo de una posible acción parecida del conductor de lo que fue su buque insignia en la exploración deportiva: su Bolívar y el negocio del vóley.
Ambos, Bolívar y UPCN, definen el jueves no sólo un título de liga sino cuál de los dos asoma la cabeza sobre su rival en cantidad de títulos: están 6 a 6 y el ganador se quedará con el 7mo. También definen cómo sigue el negocio de un deporte que entró al showbusiness de la mano de Marcelo y que ahora muestra crujidos que podrían marcar la salida de toda la estructura tinellista del deporte, como ocurrió esta semana con el fútbol.
Para ponerlo en cifras, la cosa es sencilla de explicar: UPCN llega al partido final en el estadio que lleva de nombre al país de Chávez (¿reminiscencia de los tiempos K?) sin haber cobrado un solo peso de los derechos televisivos de esta temporada. Recién están pasando por ventanilla con los cheques diferidos de la temporada anterior, la 2015-2016, que justamente ganó UPCN a Bolívar en recordada y picante final en el Cantoni: apenas $150.000 al año, insuficiente para solventar siquiera a un jugador.
Es que esos cheques provienen de la empresa PROENTER, que es la comercializadora de los derechos televisivos y pertenece al entorno de Tinelli: en nombre de todos los clubes reunidos en la ACLAV vende publicidad y con ese dinero le paga a la señal TyC Sport para que sean transmitidos los partidos. Queda claro: Tinelli es el dueño de Bolívar y a la vez maneja la empresa de donde surgen los fondos en teoría más fuertes para solventar a los clubes, como es la TV.
A los clubes les envía cifras que en teoría son iguales para todos: esos escuálidos $150.000 por la temporada anterior, que ha llevado a varios clubes que juegan en la liga a la bancarrota por no poder pagar a sus jugadores. Para la temporada 2016-2017 la promesa fue de $500.000 más repartir, que todavía no se asomaron.
Y en los clubes hay sospechas de que los repartos no son equitativos con todo el mundo. Incluso, una fuente de UPCN lo interpretó así: que Bolívar arma equipos competitivos sin poner un peso, beneficiados por el manejo de la empresa que comercializa los derechos televisivos. Y compite con otros que, si no tienen otras fuentes de recursos poderosas como lo tienen los sanjuaninos de UPCN, de ninguna manera podrían hacerle sombra en un terreno de juego.
Al frente de PROENTER está el hombre por cuyos ojos mira sus negocios Tinelli: Fabián Scoltore. Todo terreno tanto en la televisión y los programas de Marcelo, como en sus negocios derivados, es Scoltore el hombre fuerte en Proenter, la compañía que materializó el desembarco de la gente de Showmatch.
Hábil tanto en los números como en el contacto político, Scoltore condujo a Tinelli a esta especie de doble ventanilla en el vóley: tanto dueño de un club, como de la principal ventanilla de fondos para la mayoría.
Desde hace casi una década, la comercialización del vóley está en manos de Scoltore/Tinelli. En esos años, el equipo de la ciudad natal de Marcelo se quedó con 6 títulos, en una secuencia apenas interrumpida dos años por Monteros y Club de Amigos, pero con una evidente primacía de los de Bolívar, con el agregado de amplia difusión en la grilla de programas y menciones de Marcelo todo el día entre sus programas y de todo el mundillo que se rinde a los pies del hombre fuerte de la TV nacional.
Hasta que irrumpió UPCN en 2008, al año siguiente ya estaba jugando la final y al próximo se quedó con el título, que no soltó hasta ahora. Cuentan en UPCN que el día que Pepe Villa decidió irrumpir en el voley fue a una reunión con el secretario nacional del gremio, Andrés Rodríguez, y lo esperaban con un encuentro en la que estaba el propio Scoltore y otro conocido para los sanjuaninos: Jorge Mayoral, entonces secretario de Minería y operador político de los K.
Mayoral era el contacto entre Scoltore/Tinelli con el poder político de ese momento, los Kirchner, con quienes hacían negocios pero a quien también le temían. Además de Cristóbal López, con quien Tinelli se terminó asociando y ahora disolviendo el vínculo.
Cuentan que en esa reunión el tándem Scoltore-Mayoral le preguntaban al gremialista sanjuanino para qué quería otra plaza en San Juan si ya estaba Obras, a lo que Villa respondía que ya habían comprado la plaza y que "nosotros venimos a ganar”. Claro, era impensado derrotar al equipo asociado al poder literal, el de los derechos de TV y el que sumaba sponsors con sólo una llamada de Marcelo, como atestiguan las primeras marcas que estamparon la camiseta celeste en esta década.
El manejo de Scoltore en PROENTER estuvo siempre vinculado a la vena política. Tanto con los anunciantes relacionados al sector público y manejados por el poder político, como en municipios que hoy manejan a los equipos (Lomas, Morón. Tres de febrero, Ciudad de Bs. As., Neuquén, etc.). Por de los votos de esos concejeros -la política, los intendentes- siempre pudo sostener el mazo con el que se juega el partido del vóley en la liga.
La operación del negocio del vóley siempre estuvo vinculada a los vaivenes políticos, como indican los protagonistas que hablan por lo bajo. Por ejemplo, dicen que en el 2015, antes del cambio de gobierno a nivel nacional en el que Marcelo invitó a su último programa a Daniel Scioli y en el PRO parecen no olvidar, Proenter solicitó una extensión de contrato por 7 años. Que se sometió a votación de los clubes de la ACLAV y el único que se opuso fue Pepe Villa de UPCN, pidiendo que fuera por sólo uno. Pero que finalmente fue por 7, favorecido por el voto de los clubes relacionados con la corteza política y una entidad, la ACLAV, cuyo jefe es justamente el presidente de Bolívar.
Pero parece que cuando la cosa cambió y Scioli cayó derrotado por Macri, la empresa liderada por Scoltore recalculó ante los posibles nubarrones de un cambio de mando en la política nacional. Los mismos portavoces señalan que el año pasado la misma empresa se corrigió y solicitó que la extensión resulte operativa sólo por un año, con un incremento de 500.000 a repartir y no con un 30% como pedía UPCN.
Hasta que se aclare con precisión porque la relación contractual es vidriosa y ambigua hoy por hoy, ese sería el vínculo vigente entre ACLAV y Proenter, es decir que fenecería el jueves con la última final entre Bolívar y UPCN y sin un centavo pagado por Proenter a los clubes correspondientes a esta temporada. Por eso, el partido final puede resolver si la empresa encabezada por Scoltore hace un nuevo intento montado en un posible éxito deportivo (es decir, si Bolívar consigue destronar a UPCN en una cancha luego de seis años seguidos de monopolio sanjuanino), o decide retirarse.
Se verá también la actitud del propio Marcelo, ahora que decidió dar el portazo en la AFA. Fue el propio conductor el que impuso el altísimo perfil al vóley y a su Bolívar, que también fue muy útil para la difusión del deporte en general. Lo hizo hasta que se mantuvo la supremacía deportiva de Bolívar, aquel día de abril de 2011 en la que llegó a San Juan a festejar el séptimo título de Bolívar y se llevó un revés que significó una bisagra: primera coronación de UPCN y el nacimiento de un monopolio sanjuanino que se mantiene al menos hasta el jueves e hizo demorar 6 años el 7mo. grito en Bolívar.
Desde ese día, Tinelli no vino más a San Juan a hinchar por su equipo, pese a que jugó 3 finales más (perdió las tres). Y le bajó el tono al vóley en su programa, no hubo más menciones de los partidos, a los jugadores o a los resultados, ahora que los títulos brillaron por su ausencia.
Ahora apenas hace menciones por twiter, luego de un año como el pasado en que UPCN y Bolívar también definieron en el Cantoni y nadie hizo mención al resultado en Showmath.
Esta semana habrá desempate. Los dos tienen 6 títulos, aunque los sanjuaninos guardan un par de argumentos para sostener que son los mejores de la historia: que Bolívar fue campeón "cuando nosotros no estábamos”, y que el gremial tiene dos podios mundiales de diferencia.
Se verá también si sonará otro portazo de Marcelo con el deporte, en la semana que decidió salirse del loquero de la AFA por motivos de stress.