En su primera experiencia con la selección nacional, nada más y nada menos que en Brasil, Agustín Ramos logró una medalla de plata en goalball en los Parapanamericanos. El pibe de 16 años, oriundo del barrio La Estación, logró el segundo puesto tras perder en la final ante el local.
Agustín, quien es albino y padece deficiente visual, es un crack del goalball, el único deporte paralímpico creado para personas ciegas y con visión limitada. Y, sobre todo, es un ejemplo para los habitantes de su querido barrio.
El joven, que en un ojo tiene el 65% de la visión y en el otro el 45%, de chiquito soñó con romperla en el deporte. A los 8 años, cuando inició su primaria en la Escuela Braille, tuvo su oportunidad. Allí pudo desarrollar su habilidad en el goalball, siendo su gran despegue en 2014, cuando participó por primera vez de los Juegos Evita. En esa competencia, se colgó tres veces la medalla de plata.
Pero su última participación cambió su vida por completo, ya que Maidana, técnico del equipo argentino denominado los "Topitos”, lo citó para la preselección. Y desde noviembre del año pasado, Agustín viaja dos veces al mes a Buenos Aires para concentrar y entrenar con el resto del plantel nacional, siendo uno de los seis seleccionados para viajar a Brasil.
Finalmente, en San Pablo, logró llegar a la instancia definitoria tras haber superado a Colombia en semis. En la final, el anfitrión se consagró campeón luego de vencer 12 a 2 a los Topitos.