"Esta camiseta me trae un montón de recuerdos, fue el sueño del pibe debutar en Boca". En una de sus manos una reliquia del ´94, nada más y nada menos que la casaca con la que le hizo un gol al Real Madrid. En otra de sus manos la de San Martín, colores que vistió 12 años de su vida Quién mejor que Alberto Nave da, hoy el subsecretario de Deportes, para palpitar el partidazo entre el Verdinegro y el Xenieze en el Bicentenario, esta tarde a las 16.30 horas.
"El Beto" creció en Concepción, la pared del fondo de su casa topa con el Hilario Sánchez. Su destino estaba marcado, tenía que jugar en el club del Pueblo Viejo. Y lo hizo con apenas 4 añoss, debutando en la máxima categoría del fútbol sanjuanino diez años después.
"Le tengo un cariño especial y un agradecimiento eterno a ambos clubes. San Martín fue mi casa, donde nací y me formé como niño. Pero en Boca me formé como profesional. Mi corazón está dividido, una mitad con uno y la otra mitad con otro", confiesa.
Siente un cariño infinito por la institución sanjuanina, al igual que por la de Boca, club al que aterrizó en 1991. Con los de la Ribera jugó apenas tres partidos oficiales, el más importante ante el Merengue por la Copa Iberoamericana, un 25 de mayo de 1994.
Es por eso que mientras habla con Tiempo de San Juan, no deja de mirar la camiseta xeneize. "Con este mismo modelo le hice un gol al Real Madrid, con la cinco", dice Naveda, quien agrega que, a través de un grupo de WhatsApp, sigue en contacto con sus ex compañeros como el "Bati", Latorre y Márcico.
Se viene el San Martín y Boca, y para el ahora funcionario no deja de ser especial. Aunque confiesa sentir sentimientos encontrados, en el fondo su corazoncito tira más para San Juan. "Es un sueño poder jugar con grandes como Boca. Es tocar el cielo con las manos. San Martín es un club que está bien y desde hace varios años en Primera, es un orgullo. Pero todos saben que la tierra tira un poco más", expresa.
No será la primera vez que ve enfrentar a los dos equipos de su vida. En 2008 estuvo en la Bombonera, donde alentó al equipo verdinegro en la tercera fecha del Clausura. "Fue emocionante, fui con mis viejos y mis hijos. Tenía plateas, pero fui a la popular. Fue una sensación de orgullo ver a San Martín en esa cancha. Pese a la derrota fue un día muy feliz e importante", señala,
Este domingo tendrá el placer de repetir esa experiencia, aunque seguramente desde algún palco del Estadio del Bicentenario. Confeso apostador, dice que ya retó a unos cuantos amigos por el resultado. "Siempre hay apuestas y hasta ahora vengo bien", asegura entre risas.